¡A la campaña contra Sánchez!4 Amarillismo y populismo en coalición

Llevamos semanas leyendo y oyendo todos los detalles, reales e inventados, de lo que los mismos medios llaman el culebrón  de Sánchez e Iglesias. El pasado 3 de septiembre, el PSOE propuso y Pedro Sánchez explicó en acto público 370 medidas programáticas para el gobierno de España. ¿Alguien ha leído u oído en los medios un análisis serio de alguna de esas medidas en los veinte días siguientes hasta el día de hoy?   Lo que se oye, lo que yo misma he oído hoy mismo, con los oídos que me dio mi madre, en una tertulia radiofónica, es que ningún partido, ninguno, ha hecho propuestas de gobierno.

¿Estaban todos los analistas políticos del país de vacaciones cuando Pedro Sánchez expuso y explicó las 370 medidas, 370? ¿Sólo se enteraron de esas medidas los “machacas” que enviaron los medios a apuntar lo que decía el presidente para hacer los reportajes de rigor?  Parece que los principales analistas políticos se ahorraron el trabajo  de leer y analizar esas medidas porque, al ponerse ante un micrófono o ante un ordenador, despacharon el asunto en artículos y tertulias tildando todo el paquete de recurso electoralista y sanseacabó.

Pablo Iglesias, como siempre, dio a los medios los titulares más impactantes diciendo que esas medidas eran solo papel, que Pedro Sánchez no tenía palabra, que no se podía confiar en él y que, por lo tanto, Unidas Podemos exigía estar en el gobierno para controlar que esas medidas se cumplieran. O sea, que los medios y los analistas vieron el cielo abierto porque, en vez de verse obligados a dar el callo publicando y analizando farragosas políticas, gracias a Iglesias podían seguir entreteniendo al personal con el culebrón. Es lo que han hecho, tiñendo a la mayoría de la prensa política de amarillismo; lo que ha rebajado su valor intelectual y su credibilidad a niveles bochornosos. Pero lo más bochornoso, sin duda alguna, es que esa deriva ha hecho caer en la mentira pura y dura a más de uno, incluyendo a firmas reconocidas de las que no cabía esperar semejante inmoralidad. Vuelvo a repetir lo que esta misma mañana me provocó un vuelco cardíaco al oírlo en una tertulia. Tres tertulianos de renombre, tres, dijeron y repitieron que ningún partido, ninguno, ha hecho propuestas de gobierno. A punto estuve de enviar a la emisora el documento con las 370 medidas del PSOE, 370, pero mi Pepita Grillo me dijo que mi tiempo valía  demasiado para estarlo perdiendo en actos ingenuos.

No es posible que la ignorancia de esos tertulianos y de otros analistas políticos sea real. No es posible que sea inocente el amarillismo en el que ha caído la mayoría de la prensa política. No puede ser inocente que un catedrático universitario haya encendido ayer a Twitter llamando a Pedro Sánchez “cursi” y poniéndole al nivel de “la niña de Rajoy”, por ejemplo, ni puede ser inocente la debacle intelectual que se ha producido en la prensa de este país. Semejante exhibición de incompetencia tiene que ser intencionada.

No hace falta devanarse los sesos para concebir lo que ha venido a llamarse teorías conspiranoicas. Todo apunta al poder del Dinero, del Dinero con mayúscula, ese Dinero que lo está decidiendo todo en el mundo, desde  quién tiene que morir de hambre, hasta quién tiene que decir lo que le manda el Dinero si quiere conservar el sueldo. Es así de sencillo, tanto que miles de semianónimos lo repiten cada día en las redes. No hay que tener conocimientos especiales ni ser un lince para darse cuenta de que el Dinero pretende regir cada detalle de nuestras vidas y de que los asalariados del Dinero intentan manipularnos para que entreguemos al Dinero, voluntariamente, nuestra vida, nuestra libertad.

Con su aparente equidistancia, la mayoría de la prensa política intenta convencer a los ciudadanos para que no voten. La mejor propaganda a favor de la abstención es repetir constantemente o dar a entender, en todos los medios, que todos los políticos son iguales. Pero la manipulación no se queda en restar votos. Todos los medios ofrecen tiempo, cámaras, alcachofas y espacio en diarios a cualquier político capaz de ganar audiencias por su habilidad para provocar emociones.

El político que en sus discursos apela a las emociones de los ciudadanos en lugar de hacerles reflexionar con argumentos racionales  recibe hoy el nombre de populista, sinónimo, en este sentido, de demagogo. Si a alguien se le ocurre buscar qué es populismo para entender bien el término, encontrará una enorme confusión según diferentes autores y hasta algunos que negarán que eso exista. La confusión procede de que populistas los hay de derechas y de izquierdas y, como no se les puede catalogar según su ideología, resulta más fácil negar la validez del término que ponerse a descubrir sus misterios. Los misterios del populismo y los populistas no son objeto de la política sino de la psicología.

¿Qué conclusión política racional puede extraerse del célebre discurso en el que Casado casi agotó todos los insultos del español para ensuciar la imagen de Pedro Sánchez? Como ante semejante lista de infamias casi todos los que la oyeron se quedaron profundamente impactados, es decir, ojipláticos y patitiesos, el discurso se estuvo repitiendo en los medios durante varios días. Este hecho objetivo demuestra indiscutiblemente que el populismo de los políticos sin escrúpulos y el amarillismo de la prensa dependiente del Dinero forman una estrecha coalición para impedir en España un gobierno estable de orientación socialdemócrata.  ¿Qué conclusión política racional puede extraerse de los discursos en los que Albert Rivera repite obsesivamente que hay que suspender la autonomía catalana aplicando el artículo 155 de la Constitución? A la mayoría de los españoles les importa un carajo lo que digan fanáticos independentistas como Puigdemont y Torra, pero Rivera sigue machacando con el mismo asunto por si cuela que él es el único que puede garantizar la unidad de España.  ¿Y Pablo Iglesias? Para explicar el populismo de Pablo Iglesias haría falta un libro escrito o supervisado por un psicólogo. En Pablo Iglesias todo es populista; su pelo, su mirada, su forma de caminar, su voz, sobre todo, su voz. Hoy unos humoristas pusieron en la radio extractos de su última entrevista acompañando su profunda voz con lacrimógenos boleros mientras se quejaba amargamente de lo que le había hecho Pedro Sánchez. Eso es populismo.

Queridos compatriotas y consufridores de este malhadado país, o espabilamos el 10 de noviembre para volver a la seriedad y a la decencia o caemos en manos de amarillistas y populistas, es decir, en manos de quienes tienen pánico de perder sus sueldos y de los que tienen pánico de que llegue al poder un gobierno que suba los impuestos a los de la élite del Dinero obligándoles a humanizarse, tanto si quieren como si no.

 

 

 

5 comentarios sobre “¡A la campaña contra Sánchez!4 Amarillismo y populismo en coalición

  1. Estimada amiga, hago mías tus reflexiones, con tu permiso, pero es que coincido desde la base a la cruz contigo.
    Efectivamente, nadie salvo Pedro Sánchez se ha molestado en decirnos cuales son sus proyectos políticos para los ciudadanos, todos han utilizado el mismo martillo para golpear al PSOE en la cabeza de su presidente. Insultos viles y ruines más propios de una tasca que de alguien que pretende ser el jefe de la oposición, hablo de Pablo Casado, Para Rivera y sus Cs solamente existen Cataluña, el 155 y el que Pedro Sánchez es un desastre ¿…?. Pablo Iglesias proponiendo un gobierno de coalicción aseverando que no se fían de Sánchez, y que de no estar ellos en el Gobierno de la nación nada de lo que digan el PSOE o su presidente se llevará a cabo ¿…?.
    Con estos mimbres que acabo de citar ¿qué clase de cesto se puede hacer, hasta dónde creen que la paciencia de Sánchez puede aguantar tanto oprobio?
    La prensa ha sacado buen partido de todo ello, lo único importante es conseguir titulares que hagan vender más periódicos para satisfacción y beneficio de sus Dinerarios, patrones exigentes que no les dejan pasar un día sin escribir basura, periódicos que no sirven ni para envolver pescado pues loo ensuciarían de amarillo bilioso.
    Mucho me temo que el coco de la abstención servirá para asustar a niños y memos que se afeitan y memas que se empolvan la nariz. Con lo que no cuentan los agoreros profetas es con que somos millones a los que el coco hace mucho tiempo que dejó de asustarnos, y aunque, cierto es que estamos hasta las gónadas y los ovarios de tanto fantoche, de tanto perdonavidas y tanto lamesuelas del gran IBEX 35, ese hartazgo no nos va a impedir acudir a las urnas con renovadas esperanzas en que el PSOE consiga una mayoría suficiente para poder gobernar sin ayuda de nadie, porque nadie querrá dársela e irán a lamerse las heridas de los resultados a sus sedes vacías, vacías de gente y vacías de contenido político alguno, es decir, como ahora mismo ocurre.
    Estimada María Mir-Rocafort, continúa impartiendo pedagogía, hace mucha falta, y te aseguro que tus artículos no caen en saco roto, porque son contundentes, llenos de verdades y escritos desde la razón, no desde las vísceras.
    Un abrazote, amiga.

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  2. Todo eso que comentas, es lo que me está hastiando y haciendo que me separe un poco de la política. Creo que nunca la prensa, a los que se incluye toda clase de gente, había sido tan nefasta para la política española.
    Ahora, -con su distancia cada vez menor-, todos los debates o tertulias, se está convirtiendo al chismorreo de los programas de telecinco.
    Esos vividores del chismorreo, opiniones endogámicas o directamente mentiras, están haciendo imposible la POLÍTICA española y con ello el bienestar que se puede conseguir con una buena gobernanza.
    Ejemplo claro, el que comentas: el presidente en funciones, presenta un programa de 370 propuestas y ni un mínimo análisis de ellas. Porqué, pues porque no es lo que vende. Vende más hacer populismo denostando a Sánchez, al tiempo que se aseguran la continuidad de las invitaciones a los programas, donde ganarse sus garbanzos, importándoles una higa los españoles.
    Por eso califico a los medios, el segundo culpable de la mala política de España, y me voy apartando de todo lo que no sea noticia. Las opiniones, ya me las construyo yo.
    Gran artículo María. Gracias.

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  3. Querida Maria. Muero porque tus opinions y razonamientos no se queden en este pequeno reducto. Te querria con un altavoz, te querria en las tertulias, te querria con gran difusion para que TODOS supieran la verdad, para que la indolencia y el tragala no se salgan con la suya. Tu lucidez merece grandes audiencias. Gracias por ser un generoso lenitivo en nuestros estados de animo. Teresa Echeverria.

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