¡A la campaña contra Pedro Sánchez! Punto 2

Decíamos que la primera falacia que todos los analistas repiten como lo que en mis tiempos se llamaba un disco rallado es que todos los políticos son responsables del fracaso de la investidura, pero la mayor responsabilidad es de Pedro Sánchez por ser quien tiene el poder. Quedamos en que la segunda aseveración no llega ni a media verdad por lo que resulta muy fácil rebatir la mentira encubierta. Pedro Sánchez no tiene poder alguno para obligar a otro líder político a votar a favor o en contra de su investidura o para abstenerse.  Esto lo sabe todo el mundo. A esta verdad indiscutible los analistas replican que Sánchez tenía la obligación de sentarse a negociar con los distintos líderes para  conseguir los votos que necesitaba para su investidura. Cierto.

Pedro Sánchez cumplió con su obligación, con su responsabilidad, llamando a La Moncloa a los líderes de los partidos de la oposición de ámbito nacional para tratar el asunto de su investidura.  Les llamó y se sentó a hablar con ellos –no se puede ignorar lo de  sentarse porque los analistas lo han convertido en sinónimo de negociar y también repiten la palabra con la persistencia de los loros.  

Pues bien, Pedro Sánchez se sentó con Casado y Casado se sentó con Sánchez y, una vez sentados, Casado le dijo al presidente que no contara con sus votos para la investidura, aunque, según algunos analistas,  demostró su condición de estadista, de político responsable, prometiéndole que, si resultaba investido, podría contar con su apoyo en cuestiones de estado. Dejando para el futuro los futuribles, la realidad presente es que Casado negó rotundamente sus votos o su abstención para que Pedro Sánchez fuera investido presidente.  ¿Qué tenía que haber hecho y no hizo Pedro Sánchez para convencerle? Habría que exigir a los analistas que acusan a Sánchez de irresponsable que respondieran con toda claridad a esta pregunta.

Sabido es que Albert Rivera se negó a entrevistarse con el presidente. Poseído durante toda la campaña por una animadversión contra Sánchez, a todas luces obsesiva, que le impulsaba a decir y a pedir disparates  -como cuando hizo el llamamiento a los socialistas para que renegaran del hombre que acababa de hacerles ganar las elecciones-, Rivera no quiso enfrentarse a Sánchez en persona o no pudo porque su obsesión o lo que fuera no se lo permitió. ¿Qué tenía que haber hecho y no hizo Pedro Sánchez para convencer a Rivera de que se sentara con él? Otra vez, tendrían  que ser los analistas  que acusan a Sánchez de irresponsable los que respondieran. Cuando a ultimísima hora Albert Rivera ofrece su abstención a cambio de la firma de tres compromisos, analistas hubo que aplaudieron su ofrecimiento y destacaron su inteligencia.

Uno de los compromisos que Rivera exigía era que el PSOE rompiera su pacto con Bildu en Navarra. Imposible aceptarlo porque el PSOE no ha pactado con Bildu en ninguna parte. El segundo, que Sánchez se comprometiera a aplicar el 155 en Cataluña.  Pedro Sánchez apoyó a Rajoy cuando se aplicó el 155 en 2017. Pedro Sánchez se ha comprometido públicamente, ante la prensa y en el Congreso a aplicar el 155 si se dan las condiciones que exige la Constitución. El tercero se refería a la política de impuestos partiendo de la mentira de que el gobierno pretende subir impuestos a la case media y a los trabajadores. El programa del PSOE contempla subir los impuestos a las rentas más altas.

Quien considere inteligente exigir al presidente del gobierno que firme un papel aceptando tres mentiras, sea analista o no, o le parece bien la utilización de la mentira para desprestigiar al  presidente o carece de la inteligencia que le supone a Rivera. No hay otra. Con todo y eso, Sánchez señala a Rivera que lo que exige su documento  ya se ha cumplido y varios miembros del gobierno aclaran su confusión sobre los impuestos. Rivera responde a través de la prensa que eso es una tomadura de pelo.   Ningún periodista le pregunta qué es una tomadura de pelo y por qué. Ningún analista se atreve a decir clara y rotundamente que las exigencias de Rivera se apoyan en tres mentiras. Algunos achacan a la soberbia de Sánchez y a su rencor contra Rivera haberse negado a aceptar esas exigencias en el último momento.

En este caso, el sentido común pide varias preguntas. Con tal de ser investido presidente del gobierno,  ¿debe un político firmar un documento en el que se le supone connivencia con filo etarras, renuencia a aplicar un artículo de la Constitución y voluntad de subir impuestos a los más pobres?  ¿Debe empezar su mandato como presidente del gobierno habiéndose declarado por escrito anticonstitucional y contrario a la justicia social?   Quien responda afirmativamente demuestra adolecer de un desequilibrio similar al que impulsa a Rivera a decir y a pedir disparates. A menos que responda afirmativamente a sabiendas de que el documento de Rivera contenía disparates, pero que puede servir en la campaña contra Sánchez para machacar sobre su falta de responsabilidad por negarse a firmarlo.

Destaca, pues, como segundo punto de la campaña contra Pedro Sánchez, divulgar las mentiras que hagan falta para convencer de que el culpable del hartazgo, el desencanto y la indignación que a todos producen las próximas elecciones es, sin duda alguna, Pedro Sánchez. Se trata de conseguir que los ciudadanos que resulten inmunes a la campaña a favor de la abstención y se empecinen en ir a votar a pesar de todos los esfuerzos de los analistas, cambien el voto que dio la mayoría al PSOE. Si para conseguirlo hay que avalar las mentiras contra Sánchez de sus adversarios o soltar y repetir mentiras de cosecha propia, se miente y punto. Estas elecciones decidirán el curso y el resultado de una guerra, y en la guerra todo vale.

El ciudadano tendrá que utilizar todas sus facultades para no dejarse engañar, sobre todo cuando le suelten y le repitan mentiras camufladas para que penetren en su cerebro por vía subliminal.

La mentira de este tipo más flagrante y peligrosa es calificar al Partido Popular y a Ciudadanos de centro derecha.

Lo están repitiendo casi todos los analistas esperando que semejante mentira se acepte por repetición.  Esta mañana, por ejemplo, en una tertulia, tres tertulianos repitieron varias veces lo de centro derecha y quitaron lo de centro para referirse a Vox, que así se vio sacado de su extremo para situarlo, simplemente, a una inofensiva derecha.

Para colocar a Vox en el extremo que le corresponde basta leer su programa en su web y pensar unos segundos sobre las medidas que ha impuesto a la derecha en Andalucía y en Madrid a cambio de sus votos. Hecho esto, hay que preguntarse: ¿Puede considerarse de centro un partido que pacta con la extrema derecha? La respuesta hace evidente que el PP no puede ser de centro. ¿Puede considerarse de centro un partido que entra en coalición con un partido que a su vez ha pactado con la extrema derecha para poder gobernar? Esto hace evidente que Ciudadanos no puede considerarse de centro de ninguna manera digan lo que digan algunos analistas para engañar.

Resulta, pues, que decir que el PP y Ciudadanos son de centro derecha es, o confesar una profunda estupidez o no tener ningún reparo en mentir.

Cabe preguntarse por qué insisten tanto en vendernos que Ciudadanos y el PP son de centro derecha. Muy sencillo. Según todos los análisis sociológicos, la mayoría de los españoles prefieren la estabilidad y la moderación del centro y rechazan los extremos. Siendo Ciudadanos y el PP de derechas y socios, abiertamente o de tapadillo, de la extrema derecha, ¿qué partido queda en el centro? El PSOE. Los de la campaña contra Pedro Sánchez tienen que sacar otro centro de donde no lo haya para evitar que otra vez se vayan al PSOE la mayoría de los votos y que, esta vez, esa mayoría sea mucho más aplastante que la del 26 de abril.    

Falta, por ultimo,  el socio preferente, Unidas Podemos.  Pero Pablo Iglesias introduce otro punto que merece otro artículo.

8 comentarios sobre “¡A la campaña contra Pedro Sánchez! Punto 2

  1. Qué importa una mentira sobre otra mentira que se asienta en decenas de mentiras y medias verdades. Puestos a mentir, que es gratis, pues se ponen a ello con la contumacia que merecería mejor causa.
    María Mir explica con claridad meridiana mentira y respuesta a esa mentira. La pedagogía en política es muy importante, María lo sabe y por eso escribe como lo hace, para que hasta el menos avisado de nosotros, los que la leemos, se entere de por donde van a ir las cosas en esta cansina campaña que, aunque oficialmente no lo haya hecho, los medios y los políticos ya han iniciado.
    Respecto de Pablo Iglesias el “torticero” mañana nos dará la articulista su siempre acertada opinión.
    Te seguiremos leyendo.
    Un abrazo amiga.

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  2. Hace algún tiempo que me estoy alejando de la política. No es por lo que intentan inculcar en todos los articulistas, -yo diría mejor tertulianos, ya que la mayoría no leemos artículos, vemos la tele o escuchamos la radio-, que de tanto decir que la gente está muy harta de elecciones, conseguirán que sea verdad.
    Y es que la incultura y el pasotismo político de los españoles, hace que no tengamos capacidad de crear un criterio propio, una vez nos hayamos informado personalmente de lo que está ocurriendo y recurramos a lo que nos dicen los medios, principalmente radio y televisión, que es más cómodo que leer. Y esos tertulianos, se comportan de un modo endogámico, donde alguien dice algo y todos lo toman como dogma doctrinaria, basando en ella todas las tendencias analíticas.
    Por eso, equivocadamente o no, hace mucho tiempo que culpo a esos analistas, de lo peor de la política española, después de los propios políticos y antes de los ciudadanos.
    Como bien dices en tu artículo, prácticamente la totalidad de los analistas-tertulianos, al mando de los moderadores o presentadores, coinciden en demonizar a Sánchez cuando hace unos meses era cuasi el milagro de los dirigentes políticos, si analizamos lo realizado en unos meses de buen gobierno y los intentos bloqueados en la Mesa del Congreso.
    Y ya no salen, como un disco rayado, de unos análisis, sin fundamento la mayoría de ellos, como decía anteriormente, de forma endogámica.
    Podría repetir todo lo dicho en tu artículo ya que coincido en el 100% de lo que dices. Pero en lugar de ello, voy a enumerar lo que es en mi opinión, algunos de esos dogmas, que toman como base para sus adoctrinamientos, los tertulianos-analistas, con los cuales al no coincidir, determino, acertada o equivocadamente, como gran parte de la culpabilidad de la errada opinión de millones de españoles que fían en ellos a la hora de votar.
    En primer lugar, a alguien se le ocurrió un mal día, que el bipartidismo era la bicha de la política española, y aún viendo los resultados tan negativos de la entrada de los nuevos partidos, siguen erre que erre, con su adoctrinamiento de la maldad de dicho bipartidismo. Personalmente, creo que el bipartidismo es, junto a algunos pequeños partidos satélites que aporten sus reivindicaciones en asuntos puntuales. la mejor forma de hacer posible la gobernabilidad de cualquier país. Cosa que creo que acabará sucediendo, De hecho, en cierta forma, ya ha empezado a suceder con la formación de dos grupos: izquierda y derecha, aunque estas estén formadas por varios partidos, que el tiempo irá poniendo en su sitio natural, de pequeñas formaciones y que volverán a quedar dos partidos principales, uno de derecha: el PP y otro de izquierda: el PSOE. Sea cual sea el resultado de las próximas elecciones, auguro una tendencia a separar los dos grandes partidos de esos otros: Podemos, Ciudadanos y Vox, acrecentando sus diferencias en los resultados.
    Siguiendo con esos dogmas, que me temo que al final se acabarán cumpliendo, por el adoctrinamiento del que nos alimentamos los españoles, será la abstención. Basándose en la absoluta coincidencia de todos los “analistos”: “la gente está harta y muy enfadada”, dicen, de por haber tenido que ir a votar cuatro veces en cuatro años, ???.
    ¿De verdad es un trabajo tan penoso ir a votar? ¿No es el principal ejercicio para un demócrata? Pues veremos como si nos dicen que estamos agotados de tantas elecciones, realmente nos agotaremos e iremos muchos menos a votar. Nos quedaremos “descansando” en el sofá. Eso si, la culpa será de Sánchez como le pertinaz sequía o las inundaciones, a pesar de que en las últimas elecciones, sacó más votos que los dos partidos que le siguen, juntos. Y como Sánchez va quedar, con el adoctrinamiento de los medios, como el culpable, pues corrompiendo la democracia, cambiarán las tendencias y le harán perder votos, a la vez que le harán ganarlos al partido más pernicioso del espectro político, incluyendo a Bildu.
    Tenía bastante más que decir, pero después de lo que llevo comentado, mi exceso es patente.
    Solo agradecerte una vez más tu magnífico artículo y pedir perdón por mi alejamiento durante demasiado tiempo.

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  3. Angelcebrián, si te refieres a mí en este último comentario, gracias. Mis comentarios a los artículos de María Mir-Rocafort suelen ser un poco más extensos que el de este artículo, en todo caso he procurado condensar un poco las ideas que me suscitan los citados artículos.
    Tú eres de los que casi siempre estás ahí para comentar, yo lo hago siempre que puedo y puedo poco.
    Un cordial saludo y gracias de nuevo.

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  4. Gracias, Angel. ¡Qué aleghría! Hacía tiempo que no sanía nada de ti. Estoy haciendo esfuerzos por escribir esta serie de artículos cortos porque creo importante que la gente los lea. Algunos se me quejan de que mis aartículos son muy largos. Un abrzote, amigo

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