La antimoral de los difamadores

tesis

Empiezo con una anécdota personal que me parece pertinente. En 2009 se publicó mi biografía del profesor Fassman: “Fassman, la biografía. El poder de la voluntad”. Tardé tres años en escribirla por exigirme el máximo rigor en datos y opiniones. Conté con una persona que me ayudó a recopilar información, principalmente en Internet. Tras el ruido de las presentaciones y algunos actos de promoción, apareció en el pueblo de mi padre un rumor con la evidente intención de eliminarme del escenario. Se hizo correr la voz de que la biografía la había escrito la documentalista y de que yo solo había puesto el nombre.  El rumor llegó a algunos amigos y, finalmente, a mi hijo. Mi hijo estalló. Una y otra vez me pidió que lo desmintiera personalmente ante quienes repetían el rumor. Me negué, me negué siempre en redondo  a rebajarme y rebajar a mi padre a la sordidez   de dimes y diretes. Convencida de que la realidad se acaba imponiendo por más que quieran negarla, empecé a publicar artículos en un blog de opinión política y en otro de temas generales. En ocasión de las elecciones municipales, abrí una página más en Facebook para comentar sobre la política de mi pueblo. Empecé a recopilar mis poemas en otro blog. El diario digital Publicoscopia  me pidió que colaborara con artículos. Acepté, enviándoles un artículo semanal durante tres años y acepté que algunos de esos artículos se publicaran en el Socialista Digital.  Hace unos meses que estoy publicando por entregas la novela Los Mariot en ISSUU.

Hoy, ya no puede quedar duda a nadie que sepa leer de quién escribió Fassman, la biografía. El poder de la voluntad. La documentalista que se atribuyó o a la que le atribuyeron la autoría no ha escrito nada porque no sabe. Sus habilidades son otras, pero no la de escribir. ¿Qué hubiera conseguido yo yendo por casas y tiendas del pueblo jurando que la biografía la había escrito yo? Sembrar más la duda y hacer que echara raíces más fuertes. Era la palabra de unos contra la mía. En vez de dar carnaza a los que se alimentan de chismorreo, defendí mi trabajo con más trabajo. Quien mintió o difamó hizo el ridículo sin que yo tuviera que revolcarme en el fangal.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón, defenestrado por quienes querían convertirlo en un cadáver político por oponerse a que su partido permitiera el gobierno del PP, se puso a recorrer España en su coche para explicar a quien quisiera escucharle las claves fundamentales de su  programa. Quienes le escucharon le votaron, y con su voto le devolvieron la secretaría general del PSOE. Desde allí, aunque ni siquiera podía lucir su oratoria en el Parlamento, Sánchez accedió a la presidencia del gobierno cuando la corrupción del PP y el presunto perjurio de Mariano Rajoy parecieron intolerables a todos los diputados excepto a los de Ciudadanos.

Ver a Pedro Sánchez de repente en La Moncloa hizo perder el juicio a la derecha  y el norte a la prensa. ¿Ahora qué hacemos?, se preguntaron los unos. ¿Ahora qué decimos?, se preguntaron los otros.  Mientras Sánchez defendía la política socialdemócrata desde el PSOE, unos y otros elaboraban sus discursos siguiendo un protocolo clarísimo. El objetivo  era eliminar a Pedro Sánchez de la política española para que el PSOE desapareciera con él. Luego la consigna era atacar a Pedro Sánchez por todos los flancos destacando, sobre todo, su desconcierto y la escasez de sus apariciones públicas.

¿Qué Mariano Rajoy y su PP descendían en cada encuesta como en rápel? Los poderes en la sombra de la derecha decidieron presentar a Albert Rivera como joven salvador de los valores patrios y de los intereses empresariales. Bastó que el poder económico le señalara como heredero al trono de La Moncloa para que la prensa colaborara en su entronización -sin anunciantes no hay prensa-. Una encuesta bien cocinada le encumbró, la prensa se puso a repetir su nombre con insistencia hipnótica y los ojos de la mayoría, teledirigida por los medios, empezaron a mirar a la nueva promesa; algunos con curiosidad, y los convencidos de derechas, con admiración.

Pero el que dio el empujón final a Mariano Rajoy y llegó a la cima cuando nadie lo imaginaba fue Pedro Sánchez. Tras un breve desconcierto, volaron nuevos argumentarios hacia los despachos pertinentes con la consigna de repetir hasta la náusea dos ideas fuerza: Sánchez no podrá gobernar con 84 diputados y tiene que convocar elecciones anticipadas. (Un día tuve la tentación de contar las veces que salía el 84 en las tertulias que escucho y los diarios que leo, pero los números no son lo mío y con las cifras altas me pierdo).  Pero la presión no consiguió que a Sánchez se le debilitara la voluntad de gobernar.

Y entonces ganó Pablo Casado la presidencia del PP. Joven, apuesto, con un currículum adecuadamente diseñado, se presentó y le presentó la prensa como salvador de los valores patrios y de los intereses empresariales. Entre Casado y Rivera se desató de inmediato una lucha cuerpo a cuerpo. Ambos defendían lo mismo y se presentaban con gran aparato fotográfico en los mismos sitios, pero Casado partía con ventaja. El PP es un partido consolidado en todo el territorio nacional. Rivera  y Ciudadanos son recién llegados.

Rivera se desesperó. Intentó atacar a Casado, pero le recomendaron prudencia. La derecha no debía mostrar la división que afectaba a la izquierda. El enemigo a derrotar era Pedro Sánchez y a eso se puso el desheredado soltando disparates sin tregua, desde la moción de censura  hasta el día de hoy.

Hoy y a esta hora, ni Casado ni Rivera ni la prensa saben qué hacer. Casado quiso desviar la atención de su presunto fraude para obtener un máster, lanzando sospechas  sobre la tesis doctoral de Pedro Sánchez. Rivera le siguió; también tenía un currículum engañosamente inflado que ocultar. ¿O fue primero Rivera  el que se puso a lanzar mierda? Ha sido tan escandaloso  y embrolladamente esperpéntico el asunto que ya no se sabe quién lo empezó, y tampoco importa. La prensa, que instaba a Casado a hacer público su dichoso trabajo de fin de máster, instó también a Sánchez a que publicara su tesis. La insistencia en ambos casos destacaba la equidistancia de presentadores, comentaristas y tertulianos, comunicando a oyentes y espectadores la idea de que se trataba de dos casos ética y jurídicamente iguales.

Pero, ay, que Pedro Sánchez publica su tesis y Casado se niega a publicar su trabajo.   Rivera ve el cielo abierto. Casado no tiene máster. Sánchez plagió su tesis.

Antes de publicar su tesis, Sánchez la somete a dos prestigiosos  programas de detección de plagio.  No hay plagio. ¿Qué hacemos? La prensa lo tiene fácil. La información que dan los medios sobre el resultado de los programas de detección empieza o termina siempre diciendo: “según La Moncloa” o “dice La Moncloa que”.   Hay que mantener la duda como sea demostrando lo rigurosos que son los periodistas de este país. ¿Y los que hicieron correr el bulo de que no había tesis? Algún garbanzo negro habrá. Hay de todo en la viña del Señor. “Pues si no hay plagio, hubo negro”, grita Rivera en el paroxismo de la desesperación. “Que Sánchez comparezca en el Congreso”, insiste. ¿Pero a qué va a comparecer, alma de Dios? ¿No ves que la tesis ya está on line? “Tiene muchas cosas que explicar”, machaca. “No hay nada claro”. No hay nada claro en la negra oscuridad de la mente de un hombre que se vio tocando el cielo y en una fracción de segundo se encontró condenado, como Moisés, a ver la Tierra Prometida de lejos sabiendo que nunca llegará a pisarla. A Rivera ya solo le queda poner su desventura en evidencia gritando disparates ante los micrófonos.

Hasta aquí el follón. Ya pueden gritar y patalear Casado y Rivera. Es posible que la prensa exprima el limón hasta que no quede ni una gota, o sea, hasta que perciban que el personal esta aburrido y harto del asunto. ¿Y después, qué?

Pedro Sánchez Pérez-Castejón y su gobierno seguirán gobernando, intentando reconstruir lo que destruyó el desgobierno del partido corrupto y su presidente. Es de esperar que la derecha siga embarrando con mentiras, con bulos, con lo que sea, con tal de que Sánchez tenga que adelantar elecciones y el adelanto les sirva para que, con la ayuda de la prensa,  puedan vender al personal la debilidad y el desconcierto del presidente socialista. Pero eso no es lo más grave.

La derecha con sus mentiras y la prensa con su falsa equidistancia están profundizando la brecha entre los políticos y la ciudadanía. Quieren convencernos de que todos los políticos son iguales y de que los ciudadanos no podemos hacer nada para regenerar la política del país. Quieren hundirnos en la resignación para que votemos por el partido que nos garantice seguridad y estabilidad, dejando al margen valores como la igualdad y la solidaridad. Ese convencimiento y esa resignación es lo que ha abierto las puertas a las dictaduras porque lo que se está cuestionando es la democracia.

Puede que Casado y Rivera sean solo dos jóvenes impacientes y mal formados, pero sus actos y sus palabras contra el presidente del gobierno, llegando hasta a la difamación, denotan una antimoral que amenaza con erradicar de nuestra sociedad los valores morales. ¿Parece una exageración? No debemos olvidar que el gobierno del PP eliminó de los colegios la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos aprobada por el Parlamento durante la presidencia de Zapatero.

 

 

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18 comentarios sobre “La antimoral de los difamadores

  1. Como siempre, María. Un artículo excelente. Te felicito una vez más.

    Añadir que Rivera y Casado, políticos de tan baja estofa que deberían estar a kilómetros de un parlamento o cualquier institución, deberían mantener la boca cerrada porque el primero ha sido desmentido por la UAB de que fuese doctorando en dicha universidad, porque NO ESTÁ MATRICULADO. El otro, Casado, lo tenemos en el Supremo esperando por su no Máster.
    en
    Pienso que no siempre que te difaman o injurian puedes permanecer callado. Cuando difamaron a su abuelo, Pedro calló. Yo, como mucha gente pensábamos que debía querellarse porque una cosa es ser bueno y otra pasarse. En los dos casos, en el de su abuelo y en la tesis yo ya habría presentado una querella, porque esta gente solo entiende una cosa: la que le va al bolsillo. Las buenas palabras, los intentos de que rectifiquen, lo consideran una debilidad.

    Desde luego, queda patente que queda mucho que limpiar en la política española. Y en los medios ya no digo nada.

    Hace poco, le envié un correo a Article 19, México, pidiendo permiso para publicar sus artículos, porque habían cambiado las condiciones de su licencia. Me dieron permiso y en el mensaje de agradecimiento les decía que los admiraba porque en México y América Latina a los periodistas los matan por defender la veracidad y la libertad de expresión y que en España los medios eran de desinformación.

    Un abrazo

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  2. María, esta vez como siempre, das en la diana ente hartazgo de inmoralidad que provoca ‘todo por la pasta’
    Hace poco en las RRSS decía que estaba harto de tanta mentira y tanto bulo (seguramente bien orquestado por los de siempre)
    Sigo diciendo que laTNT (Transición No Transitada) no hizo su labor por miedo. Como muy bien describía el profesor José Luis Sampedro, -que era infalible para toda esta caterva de impresentables-,el meter miedo a la gente, y la buena gente también se asusta. Con eso cuentan para seguir haciendo sus fechorías.
    En fin, triste estoy. Pero hay que perseverar y conseguir que la buena gente sea bien administrada.
    Un abrazo.

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  3. Letra a letra,idea tras idea…¡Estoy completamente de acuerdo con todo tu escrito Maria!
    Gracias por ser la voz de los que expresar sus pensamientos es imposible. Espero que seamos muchos,porque ya está bien de tantos manejos y de tantos “santos inocentes-votantes”
    Abrazos agradecidos y tiernos.

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  4. El recurso de los mediocres, es negar toda evidencia de la grandeza del inteligente. Nada les duele más que el ver sus diatribas estrellarse una y otra vez contra el muro de la verdad. Algo así les ocurre a Pablo Casado y a Alberto Ribera, ante su falta de méritos propios, tratan de menoscabar los méritos de Pedro Sánchez.
    Para ese cometido tienen la inestimable ayuda de los recalcitrantes fascistas que se dedican, o dicen hacerlo, al periodismo, un periodismo que no es más que el altavoz que sirve al PP y Cs a montar el teatrillo que tanto distrae en las corralas a quienes comprarían que Franco fue el gran benefactor de nuestro país, es solo un ejemplo, pero podrían comprar la Giralda de Sevilla o el acueducto de Segovia. Quiero decir con esto, que la falta de espíritu crítico en gran parte de la población, es el erial donde siembran los partidos de derechas y mucho derechas.
    Pedro Sánchez tiene un talante conciliador y un aguante, ante los ataques de los mediocres, dignos de admiración. Claro que existen límites que ni santo Job estaría dispuesto a soportar.
    La defensa cerrada que todos los socialistas de bien hacemos, igual que tú María, de nuestro Presidente Pedro Sánchez, es el bálsamo que espero sirva para aliviar las heridas inferidas por los mediocres.
    “La verdad os hará libres”, dijo Jesús a los judíos. Esa verdad es la que nos hace sentirnos libres e implicados en hacer de este país, un lugar mejor y más digno en el que vivir.

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  5. Buenas tardes! No conocía su blog pero acabo de leer su artículo y lo encuentro excepcional. Porque da en el blanco de lo que está ocurriendo con la política y la prensa. Y Vd. lo expresa de un modo sencillo y ejemplar.
    Resulta desmoralizador que, personas que son consideradas líderes y aupadas por cierta prensa de la derecha más rancia, vociferen, sin pudor alguno y con total inexactitud, discursos contrarios a la Constitución, las Leyes, a sus propios estatutos, etc. y las tertulias los ensalcen, manifestando así que son iguales a ellos, que no hacen bien su trabajo y que difunden falacias e, incluso perogrulladas.
    Aún recuerdo expresiones como que si dimitía el Presidente le sustituiría la Vicepresidenta y el gobierno del PP seguiría por lo que la moción de censura no valdría, etc.
    E incluso la frase de Casado pidiendo “que se active la Constitución” a modo de un botón rojo de seguridad al que dar en el último momento para salvar al mundo de la destrucción de la Tierra.
    O pedir titulaciones a todos los diputados cuando la Constitución garantiza la igualdad, de modo que personas sin estudios puedan acceder a cargos públicos.
    Y estos señores son los que hacen las Leyes??!!….
    Le felicito por su extraordinario artículo y empezaré a seguirle
    Un saludo.

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  6. Estoy de acuerdo con usted, uno no puede entrar a las provocaciones, las cosas no se solucionan a guantazos. Esa es la forma que quieren que adoptemos los que tienen la fuerza y les faltan razones y argumentos. Yo no tengo que pelear con alguien solo por que él quiera pelearse conmigo y el no entrar a su provocación no es signo de cobardía sino de sentido común.
    Un articulo muy bien razonado para un momento de mucho ruido

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  7. Gracias por tu artículo, es realmente bueno y certero. En mi opinión la fuerza del Presidente Sanchez es la enorme capacidad de gobernar con ese número mágico al que aludes. Bendito 84 que nos enseña que el tiempo de las mayorías ha pasado y que es momento de hacerlo con capacidad de diálogo, de negociación y de inteligencia, sobre todo emocional. Dar lecciones de honestidad es, además de un deber, un arma cargada de futuro expansivo, como aquel que diría el poeta y que apunta hacia el pecho de la derecha.

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  8. “No debemos olvidar que el gobierno del PP eliminó de los colegios la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos aprobada por el Parlamento durante la presidencia de Zapatero.”

    B.B. Loa del estudio
    ¡Estudia lo elemental! Para aquellos
    cuya hora ha llegado
    no es nunca demasiado tarde.
    ¡Estudia el “abc” !No basta, pero
    Estúdialo. ¡No te canses!
    ¡Empieza! ¡Tú tienes que saberlo todo!
    Estás llamado a ser un dirigente.

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