Con un par

Tarde de domingo melancólica, nublada, muy nublada. En esta España nuestra tendría que brillar el sol de la alegría en todas las almas que viven movidas por la honestidad, la igualdad, la solidaridad; por las virtudes que animan una vida auténticamente humana y humanizan su entorno. Una mayoría más que suficiente de nuestros representantes en el Congreso ha votado para quitarle el gobierno de la nación a un presidente que se ha ganado a pulso la falta de credibilidad mintiendo a troche y moche, a un partido que ha utilizado el dinero público para su propio beneficio mientras recortaba a los españoles más necesitados  el pan y la sal. Todas las almas de buena voluntad tendrían que ir cantando aleluyas por la calle. Pero las calles dormitan bajo un cielo de plomo esperando otro lunes de todos los lunes. Parece que nadie esperara el milagro de un cambio a mejor, parece que nadie tuviera esperanza.

¿Ni con Pedro Sánchez, nuevo presidente de España por la gracia de la mayoría de los diputados del Parlamento?  No lo sé. Lo que sé es que si yo fuera Pedro Sánchez, me metería debajo de la cama y no saldría en los restos que me quedaran de vida.

Una del PP dice a la prensa, a voz en grito, que van a hacer una oposición fuerte, tanto que van a enmendar sus propios presupuestos. Otro va echando espumarajos por todos los medios acusando a la moción de censura y al nuevo gobierno de fraudulentos, amenazando con hacer la gobernación imposible desde el primer momento hasta el último. El presidente censurado  demostró un desprecio olímpico hacia el Parlamento y los parlamentarios pasándose la tarde del pleno de censura en un restaurante y, dicen, aliviándose la furia con una botella de whisky. Todo el mundo pepero clama contra la injusticia de censurar a un hombre y un partido honestos como no hay hombre ni partido más honestos en todo el país, y amenaza venganza, la peor de las venganzas; amenaza volver.

Pero no es el único ni el peor de los peligros que acechan a Pedro Sánchez, al gobierno que nombre y a las esperanzas de todos los ciudadanos de bien a quienes de verdad preocupa el bien de sus vidas y de las vidas de sus vecinos.  El que ya iba de nuevo campeón de la derecha aupado por la prensa de accionistas ricos,  se vio de pronto relegado al fondo del escenario mientras todas las cámaras enfocaban a Sánchez. El shock le estupidificó. Agitado por emociones que le torcían los músculos de la cara en patéticas muecas, Rivera subió a la tribuna y puso  a parir a Sánchez y a todo el que le iba a votar olvidando las reglas de la retórica y todas las normas aprendidas en clases de oratoria. Estaba tan cabreado el hombre que daba pena. Y tenía razón. Algunos le habían prometido la gloria para ya, y de pronto le quitaban hasta la gloria diabólica de los infiernos.  La moción de censura iba a dejarle en la oscuridad del limbo con sus 32 diputados. Elecciones, clamaba, después de augurar todos los males a su querida España. Sólo le faltó cantar el himno de Marta Sánchez y ponerse a gemir: “por favor, por favor”. La prensa de los ricos se pregunta y ahora qué hacen con este. Mariano Rajoy va a dar guerra y titulares, y los titulares que pueda dar Rivera suenan más manidos que el catecismo. Lo que significa que Rivera va a hacer todo lo que se le pase por el magín para que los medios le hagan caso.

Y si fuera poco con las amenazas de la derecha, Pedro Sánchez ya ha empezado a sufrir el acecho de quienes le votaron. Unos le exigen que las pensiones para ya; otros, un gobierno de coalición; otros, derogación de leyes contra las libertades y derechos; otros, la creación de leyes que garanticen derechos y libertades; otros, que la república. Oigan, que sólo tiene dos años. Da igual. A Zapatero le exigieron que se plantara ante Europa y siguiera gastando aunque le echaran al país una legión entera de hombres de negro. Y como no quiso hacerse el Napoleón y someter a España a un Waterloo, muchos listos muy listos votaron al PP porque ese no iba a recortar nada que tuviera que ver con el bienestar social. Ahora mismo harían bien en callarse y revisar sus cuentas bancarias y sus nóminas recordando las horas que tendrán que trabajar mañana. Tragarse otra vez las mentiras del PP y las del falangista no sería tropezar dos veces con la misma piedra, sería volver a tirarse al pozo del que les acaban de rescatar.

Y aún hay otros igual de peligrosos o más: las voces míticas de su propio partido que no hace tanto consiguieron hundirle dos campañas electorales a Pedro Sánchez a base de consejos no pedidos y manifiestos y declaraciones a la prensa; las voces míticas que hicieron todo lo posible por apartarle de la ejecutiva del partido, de la secretaría general y de su escaño de diputado, y lo consiguieron. Esas voces míticas vuelven a sonar en los medios pidiendo a Sánchez que convoque elecciones. Las pujantes empresas y los boyantes bancos de este país no se pueden dar el lujo de permitir que a España la gobierne un socialista de verdad. Y la Iglesia, tampoco.

Habrá quien a estos peligros añada las exigencias del govern catalán y de los independentistas vascos. Pedro Sánchez tendrá que encontrar la manera de gobernar sin sus votos porque para ceder un ápice de la soberanía del estado, tendría que volver a nacer. Acaba de prometer la Constitución, y hasta el día de hoy no ha incumplido ninguna promesa. Sánchez dice que no y es que no, le cueste lo que le cueste.

Y por lo visto y oído, tanto le va a costar, que si yo estuviera en su piel, repito, me escondería para siempre. Claro que nadie puede pedir heroicidades a quienes tenemos una cierta edad. Pero Sánchez es joven y ha demostrado hasta aquí un valor épico, tan épico que en su corta trayectoria, ha dejado a tirios y troyanos ojipláticos.

Ya cae la noche. Densos nubarrones ocultarán las estrellas en muchas partes de nuestra querida España. En algunas, se anuncian truenos y relámpagos. Puede que amanezca con ruidos de batallas si los futurólogos del tiempo no se equivocan.  Lo que se puede afirmar con toda seguridad es que amanecerá con rugir de leones. Y de lo que todos podemos estar muy seguros también, es de que Pedro Sánchez saldrá al ruedo a enfrentarse a todo lo que le echen con un par.

 

 

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8 comentarios sobre “Con un par

  1. Querida amiga, me ha parecido notar un ligero vértigo en tu artículo. Es normal, la euforia vivida esta semana pasada dio paso al más que probable Gólgota que tendrá que subir nuestro querido Presidente Pedro Sánchez.
    No he tenido la oportunidad de leer “Con un par” hasta hoy jueves, y hoy han pasado muchas cosas y casi todas ilusionantes y felices. Tenemos Gobierno, un gobierno donde el factor femenino va a tener un peso específico muy importante, importantísimo diría yo.
    Volvemos a tener Ministerio de Cultura, tenemos un nuevo ministro para la Investigación y el Desarrollo, un ingeniero aeronáutico, astronauta y comprometido con las nuevas tecnologías de una época que ya está aquí, y que como siempre la abulia de los impostores pretendía seguir con el “que invente ellos”, pues no, esta vez no, tenemos gente con una formación a la altura de los mejores, muchos han tenido que irse buscar un lugar en el que poder desarrollar sus investigaciones porque aquí solo había dinero para los bancos y las grandes fortunas y empresas.
    Me ha emocionado el ver a todos y todas los ministros prometer su cargo ante la maltratada Constitución, sin símbolos religiosos ni pamplinas, a imagen y semejanza de lo que hizo Pedro Sánchez Pérez-Castejón, con un par, como muy bien dices.
    Los retos son enormes, la labor a desempeñar titánica, pero el Presidente ha sabido conformar un Gobierno de brillantes hombres y mujeres, personas con unos currículos impecables y brillantes, mentes despiertas y conociendo a la perfección la tarea que se les ha encomendado a cada uno. ¡ Qué maravilla, amiga, un Gobierno de personas inteligentes, cultas y conociendo más de una lengua!
    Creo que nunca en la corta historia de nuestra democracia habíamos tenido un lujo como este, porque saber rodearse de los mejores es un signo de inteligencia y sentido de estado, y eso le sobra a Pedro Sánchez.
    Olvídate del vértigo, los nubarrones y las tormentas serán diarias, nuestra fe en “los buenos y generosos” irreductible, por lo tanto, ¡ arriba ese ánimo querida amiga, lo hemos conseguido, cada uno de nosotros desde el lugar que nos ha tocado, pero siempre apoyando e impartiendo esa pedagogía tan importante, esos maravillosos artículos tuyos que siempre han sido un canto a la esperanza y una pedrada a los miserables!
    Te abrazo fraternalmente.

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