Mayo es y será socialista

A Libertad Guerra Ramos y a quienes, como ella, se han convertido en ejemplos

Hace 50 años del mayo del ’68 y hoy se recuerda, se quiere recordar, se necesita recordar para recordarnos que somos humanos. Humana se sintió de repente una juventud que comprendía que la humanidad, la cualidad de seres humanos, exigía libertad para desarrollarse y evolucionar, y solidaridad para hacer del mundo un lugar humanamente habitable.

Tardó poco el mercantilismo en aplastar esa revolución. No eran los disturbios que se sucedían por todas partes lo que más preocupaba a financieros y políticos conservadores. Esas revueltas se disuelven con gases lacrimógenos y manguerazos. Lo que más les preocupaba del alzamiento de los jóvenes era la revolución moral que exigían, la posibilidad de que esa revolución moral consiguiera humanizar los valores de la sociedad. Una sociedad de individuos libres y solidarios no permitiría el libertinaje con que financieros y políticos actuaban para incrementar y conservar sus privilegios a costa de los que carecían de poder. Era eso lo que no podían consentir los poderosos.

Aquel brote de ilusiones se fue marchitando. Quienes habían abrazado al socialismo real de la Unión Soviética y sus satélites  como ejemplo de justicia social fueron cayendo en la decepción al comprobar que, en el fondo, se trataba de una variación del capitalismo mucho más deshumanizante. En aras de la igualdad y de la solidaridad,  se liquidaron las libertades. La igualdad resultó, en la práctica, selectiva. Una élite poderosa se reservaba todos los privilegios mientras los que carecían de poder eran, en efecto, iguales, viviendo todos por igual en condiciones precarias. Pero a esa decepción sobrevivió el socialismo democrático; el socialismo que, en efecto, defendía los valores humanos y en ellos fundaba su criterio político.

Ese socialismo humano ha sobrevivido hasta el día de hoy a pesar de los ataques brutales del poder financiero, a pesar de que las recesiones y la propaganda han conseguido convencer a la mayoría de los jóvenes de que la realidad es la losa de los sueños y de que los sueños no sirven para sobrevivir en un mundo mercantilizado.

Ese socialismo defensor de la libertad, la igualdad, la solidaridad; ese socialismo de los sueños de los jóvenes del ‘68 sigue vivo en los setentañeros y en los hijos que no han querido renunciar a los sueños de sus padres.

Acabamos de ver en España los efectos de la política mercantilista de unos hombres y mujeres sin escrúpulos que, en unos cuantos años de gobierno ─los gobiernos de Aznar y Rajoy─, empobrecieron  moralmente, intelectualmente y económicamente a la masa sin poder. Estamos asistiendo con estupor a los intentos desesperados del gobierno y su partido para evitar que la masa despierte y se niegue a tragar más mentiras. Estamos oyendo argumentos absurdos, delirantes de otro partido mercantilista dispuesto a arrebatarle el poder al PP por cualquier medio para apropiarse de sus privilegios, observando la misma doctrina que ha destrozado a la sociedad. Estamos comprobando la bajeza de otros políticos de otros partidos que, ante la amenaza de derrumbe de las instituciones, salen a defender sus propios intereses mezquinos. Y en medio de desastre, acabamos de ver también cómo sale el socialismo, con el ímpetu y las ilusiones del ’68,  a decir que la regeneración del país es posible.

Otra vez, como en mayo del ’68, los financieros y los políticos conservadores, dispuestos a aplastar por cualquier medio a quien les dispute sus privilegios, se lanzan en tromba contra Pedro Sánchez y el Partido Socialista Obrero Español viendo en ellos la encarnación de los valores y los sueños de los jóvenes del ’68. Hoy no atacan con gases lacrimógenos ni con manguerazos porque los socialistas no llaman a revueltas,   invitan a una revolución moral que expulse a los corruptos de los gobiernos, invitan a jóvenes y viejos a defender sus derechos votando por los candidatos que se comprometan a defenderlos y cuya trayectoria política garantice la veracidad de sus compromisos.

Pedro Sánchez ha conmemorado el medio siglo de aquel mayo glorioso con una moción de censura que exige altura y honestidad  para votar no a la podredumbre política que ha infectado el país. De lo que ocurra el viernes cuando se vote esa moción de censura, depende que los españoles recuperemos  la dignidad de ciudadanos que exigen un país humanamente habitable gobernado por políticos que velen por la libertad y la igualdad de todos en una sociedad cohesionada por la solidaridad.

Si el viernes prevalecen el egoísmo y la mezquindad, España habrá perdido una oportunidad gloriosa, pero nada podrá aplastar la voluntad de quienes soñaron cambiar el mundo hace medio siglo, siguieron medio siglo soñando y enseñaron a sus hijos a soñar. Somos viejos, pero la realidad no ha sido la losa de nuestros sueños. Como decía aquella canción de los sesenta: Oh, amigo, somos más viejos, pero no más sabios, porque dentro de nuestros corazones, nuestros sueños aún son los mismos.

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6 comentarios sobre “Mayo es y será socialista

  1. Gracias maría mir-rocafor, primero por recordarme el 68 fue una época de ilusión y esperanza, sin descartar las penurias, pero solo quiero decirte que tus reflexiones me mantienen ilusionado y con esperanza, un abrazo grande y sigue así que das mucha vida.

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