No hay derecho

No hay derecho a decidir, por intereses espurios, llevar a Cataluña al desastre y amenazar con el desastre a España entera.

No hay nadie medianamente informado y capaz de razonar que no sepa que las consecuencias, económicas y de otra índole, de una ruptura serían gravísimas para Cataluña y para España. ¿Por qué se empeñan, entonces, el gobierno de España y el govern de Cataluña en llevarnos al desastre? Error de perspectiva. En el desastre estamos hace años, sin gobierno al que recurrir para que declare esta miseria de país zona catastrófica y nos dé las ayudas que requiere volver a ponerlo en pie.

Ante la desastrosa realidad, ambos gobiernos reaccionaron con una brillante idea. Si este desastre no se puede arreglar -y no conviene que a alguno se le ocurra y se le permita arreglarlo-, lo que se puede hacer  para evitar el pago de responsabilidades es amenazar a la gente con un desastre mayor. Si alguien tiene que elegir entre que le corten las dos piernas o dejar que la gangrena le corte la vida, cualquiera en su sano juicio se conforma con el mal menor.

Éxito total. Pensando en el posible desastre por venir, la mayoría ha conseguido desviar la atención del presente, y una mayoría de la mayoría ha llegado a pensar que, al fin y al cabo, la realidad actual no es tan desastrosa.

No hay derecho  a que los políticos en el poder de España, Cataluña incluida, hayan pervertido el criterio moral de una sociedad que había descubierto los valores que permiten evolucionar al hombre, macho y hembra, hacia la plena condición humana.

Las medidas políticas aplicadas por la derecha triunfante en España, Cataluña incluida, consiguieron convertir a todo el territorio nacional en tierra del sálvese quien pueda. Quien tenía los medios para salvarse aceptó esas medidas sin objeción. Quien no los tenía aceptó todo lo que le cayera encima con tal de que le permitieran sobrevivir. Los que lo perdieron todo se quedaron sin voz para quejarse y engrosaron, y siguen engrosando, las filas de los que nunca han tenido nada y que, por lo tanto, para nada pueden contar. España, Cataluña incluida, logró ponerse a la altura de los Estados Unidos.

Una clase rica, cada vez más rica, contribuye al orgullo nacional con el glamour que distingue a los países desarrollados. Las clases inferiores trinan contra los dueños de lujos y privilegios, pero como siempre han trinado y de trinar no pasan, sus trinos no inquietan a nadie.  Las mujeres de las clases inferiores agradecen las fotos de mansiones, joyas, ropa de alta costura que les permiten pasar el tiempo en la peluquería mientras les coge el tinte. Los hombres agradecen las fotos de cochazos que pasan del millón, de los aviones privados de los futbolistas, de las hembras colosales que llevan a sus fiestas y con las que se casan.  A casi nadie se le ocurre reivindicar el valor del trabajo exigiendo salarios proporcionales al esfuerzo y a su contribución real a la economía del país. Cuando se convoca una huelga o una manifestación, sólo van los directamente implicados. Son manifestaciones sin banderas, sin himnos, sin gritos que emocionen. Aburren, ¿para qué se van a manifestar quienes ni ganan ni pierden con el asunto?

Una clase media, cada vez más baja, agradece poder ir a la peluquería, poder pagar a plazos un coche de gama media o baja, según, poder ir de vacaciones a donde va la gente de su clase. La mayoría no encuentra motivos para participar activamente en la exigencia de justicia social. El mundo siempre ha sido injusto. Lo que más injusto les parece es que les obliguen a contribuir para mejorar la vida de quienes no han tenido su suerte, y si se trata de refugiados o de extranjeros huyendo del hambre, para de contar.

De los de la clase más baja, de los que tienen que vivir de subvenciones, cada vez más escasas, o de la caridad, no hay nada que decir. Ni se ven ni se oyen.

Parece un dato curioso que la mayoría de los nacionalistas catalanes que apoyan la independencia son los de salarios más altos, entre 4.500€ y 5.000€ mensuales, mientras que la mayoría de los que quieren permanecer en España percibe salarios que rozan el umbral de la pobreza. Pero, bien mirado, el asunto se entiende. Cataluña ha sido gobernada durante tres décadas por una burguesía nacionalista que pudo mantener una tensión controlada con el gobierno de España para obtener beneficios, mientras  alimentaba la catalanidad con el nacionalismo cultural que alguien bautizó como catalanismo de “espardenya” (alpargata). La siembra dio el fruto de Omnium Cultural y Asamblea Nacional Catalana, y ambas instituciones, con la ayuda generosa del gobierno, se dedicaron a predicar el ansia y el derecho a la independencia por todos los confines de la nación. A quien la prédica no le ha arrebatado el entendimiento, le cuesta muy poco descubrir los sofismas, medias verdades y mentiras completas que conforman el argumentario de los predicadores. Es un conjunto de enunciados muy simples, al alcance de los entendimientos con menos luces, en todo observante de las reglas del que fuera ministro de propaganda  del Tercer Reich.

No hay derecho a haber intoxicado la mente de una gran cantidad de catalanes con discursos y arengas dirigidas a estimular las glándulas para que la adrenalina les obnubile la razón. Viendo a los padres llevar a sus hijos pequeños a los colegios para evitar los desalojos de la policía, uno se pregunta si la sugestión colectiva puede trastornar a medio país hasta ese punto. Otra vez responde el genio de la propaganda nazi que logró enloquecer a la mayoría de los alemanes; la propaganda, cuidadosamente diseñada para apelar a lo más primitivo del ser humano, sí puede; puede siempre que encuentre mentes desprotegidas por carecer de criterio propio. Esa falta generalizada de un criterio alimentado con valores humanos, falta causada por una educación deficiente, ha permitido a los gobernantes de Cataluña, como a los de España, romper la integridad moral del ciudadano y, por ende, de la sociedad. En Cataluña, específicamente, los gobernantes independentistas han podido hacer barbaridades en el Parlament y tomar decisiones que rozan la demencia, poniendo en ridículo a toda la nación, sin que una gran parte de los ciudadanos pudiera detectar sus desafueros.

No hay derecho a destruir el prestigio nacional e internacional de la nación catalana. Orgullosos desde siempre, por motivos indiscutibles, de nuestra sensatez, de nuestra capacidad de trabajo, de nuestra disposición al esfuerzo constante por mejorar, por avanzar, los catalanes aparecemos hoy como fanáticos irresponsables que se niegan a acatar la Constitución española y hasta el Estatut de Cataluña; como enajenados que aceptan la decisión de su propio Parlament de acabar con la democracia; como ignorantes que claman por salir de España y, por ende, de Europa, para quedarnos solos, aislados, sin los recursos de que ahora disponemos para seguir luchando por la recuperación económica.

No habrá referéndum mañana. El referéndum fue anulado y cualquier cosa que se haga para votar, será cualquier cosa menos un referéndum. No habrá independencia. No la habría aunque votara la mayoría del censo y votara sí el cien por cien.  Eso lo saben perfectamente los gobernantes que han sacado a la gente a la calle a realizar un simulacro patético ofreciendo a Cataluña al escarnio público. Hoy nadie sabe cómo acabará el sainete, pero Mariano Rajoy en España y Carles Puigdemont en Cataluña descansan seguros de que los medios seguirán discutiendo el asunto y de que el larguísimo balablablá seguirá distrayendo al personal para que nadie recuerde la corrupción y el mal gobierno.

No hay derecho.

Anuncios

4 comentarios sobre “No hay derecho

  1. Preclaro tu No hay derecho, María.
    Es tan obvio lo que dices que parece una broma de mal gusto el que haya cientos de miles de personas que no lo entiendan.
    Tú lo explicas perfectamente, el adoctrinamiento parece haber sido dictado por Goebbels en persona. Una mentira repetida mil veces termina convirtiéndose en una verdad absoluta.
    La deficiente educación en las escuelas, el informe PISA es demoledor para el conjunto de España, lleva a crear ciudadanos de tercera clase, como aquellos vagones de la RENFE de no hace tantos años, en los que había 1ª,2ª y 3ª, que es donde viajaban los menos favorecidos por la fortuna, la inmensa mayoría, sentados en bancos de madera.
    La democracia trajo nuevos vientos y empezó a existir una considerable clase media, ya solo se viajaba en primera y en segunda. El SEAT 600 nos hizo creer que ya eramos ricos, los hijos de los obreros comenzaron a ir a la universidad, con enorme esfuerzo de sus padres, pero tendrían una vida mejor que sus progenitores.
    La salud del país mejoró, dejamos de ver tullidos arrastrándose en sus carritos de madera con ruedas de bolas. Aumentó la esperanza de vida, las infames carreteras se hicieron veloces autopistas y el 600 se cambió por un coche más grande, la televisión comenzó a emitirse en color.
    Fuimos sede de unos Juegos Olímpicos que cambiaron para siempre el aspecto de Barcelona, nuestros atletas conseguían medallas.
    Las Autonomías funcionaban relativamente bien y conseguimos entrar como miembro de pleno derecho en La Unión Europea.
    Empezaron a llegar los fondos FEDER para ayudar a nuestro desarrollo.
    Se construyeron puentes, autopistas, aeropuertos, el maná había caído del cielo para ventura de todos.
    Em Partido Popular ¡al fin! logra ganar unas elecciones aunque para gobernar tendría que aliarse con los partidos nacionalístas. Aznar hablaba catalán “en círculos reducidos”. Pujol estaba encantado de haberse conocido.
    Las siguientes elecciones, mayoría absoluta…ahí empezaron los problemas, ahí se gestó toda la corrupción y el clientelismo que luego conocimos.
    Los españoles supimos que teníamos un gobierno plagado de mentirosos compulsivos.
    Zapatero trajo la esperanza de muchos de nosotros. retiró las tropas de Irak, se aprobó la Ley que permite a los homosexuales poder casarse y vivir su sexualidad como mejor les parezca. Fueron grandes avances en lo social, subida de pensiones, del salario mínimo, etcétera.
    La segunda legislatura la desbarató la crisis negada con contumacia por el gobierno.
    Volvió a ganar el PP y Mariano Rajoy, el registrador que no ha registrado nada en su vida, logra mayoría absoluta.
    Como dejó dicho Lord Acton: El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente.
    Y sucedió, la prensa comenzó a contarnos ilícitos que nos dejaron pasmados, a la vez que indignados. No importó, Mariano volvió a ganar, no con la mayoría absoluta pero si con el apoyo incondicional de un nuevo partido que se dice de centro, Ciudadanos.
    Supimos también que el muy honorable J.Pujol, nunca había sido honorable, había sido, con la ayuda de su familia política y su familia natural, un ladrón y un infame.
    Todos nos escandalizamos, nos cabreamos y maldijimos a todos los corruptos, imposible enumerarlos a todos. Habían estado saqueando España y por ende a Cataluña como verdaderas aves de rapiña.
    Cuando un gobernante se encuentra en esa tesitura ¿qué hace?…Se envuelve en la bandera y en el patriotismo.
    Es muy chusco, pero hay millones de españoles que les compran ese discurso.
    De estas lluvias, estos lodos, que se convertirán en cenagal mañana.
    Si Cataluña se declara independiente, será un desastre imprevisible para Cataluña y para España.
    Necesitamos urgentemente un hombre de estado en el gobierno, yo apuesto por Pedro Sánchez, con él en La Moncloa nunca hubiésemos llegado a esto.

    Me gusta

  2. Todo muy claro, muy cierto, muy real sólo hay un olvido en el elenco de actores que forman este sainete. Mariano Rajoy no hubiera seguido adelante sin el apoyo de Pedro Sánchez.. Gracias al PP y al Psoe esta situación ha llegado a límites insospechados. Hay que tener claridad mental y decir las cosas como son. Los tonos grises y las medias tintas se las dejamos a los que nos gobiernan o pretenden hacerlo. Muy bueno el artículo

    Le gusta a 1 persona

  3. Magnífico tu artículo, María.

    Falta de una educación en valores humanos. Caída en la pobreza y la pobreza extrema. Pérdida de trabajo y salarios de miseria, han logrado que se viva con el “sálvese quien pueda” y que impere el egoísmo y el primero yo, después yo y siempre yo. Son síntomas de una recesión como la sufrida en 1929.

    La pobreza, la falta de trabajo, de esperanza de una vida mejor, fue aprovechada por un agitador de taberna que vivía de vender pinturas copiadas de postales. Un agitador nacionalista, que vivía en un asilo para hombres. Ese agitador era Adolf Hitler.

    Los nacionalismos suelen reflotar en épocas de vacas flacas, de crisis económicas, aprovechándose del descontento social. Hacen uso de la ingeniería social que, dicho brevemente, es el estudio del comportamiento de la masas; dicho de otra forma, del estudio de la sociedad; su forma de vida, su comportamiento. A partir de ahí, viene la propaganda; de forma imperceptible al principio,casi subliminal de la que las personas a las que va dirigida ni se da cuenta; aumentando la intensidad de su mensaje a medida que se dan las circunstancias para imponer un poder totalitario o en este caso, una nación independiente y totalitaria, que son los casos de Cataluña y España. Ambos gobiernos son nacionalistäs y totalitarios. Ambos quieren el poder por el poder.

    Que nadie piense que un partido nacionalista, sea español o catalán, va a promover un Estado democrático, porque son antidemócratäs y totalitarios.

    Le gusta a 1 persona

  4. Muchas gracias, Carmen
    En blanco y negro, Pedro Sánchez no ha apoyado jamás a Mariano Rajoy y su PP. El aparato del PSOE derribó a Pedro Sánchez para abstenerse y permitir la investidura de Rajoy. La militancia corrigió el desporpósito y Sánchez vuelve a ser Secretario General.
    Repito, Sánchez jamás ha apoyado ni a Rajoy ni a su partido. Con una lealtad al país digna de un hombre de Estado, Pedro Sánchez ha apoyado sin ambages al estado y a la legalidad.
    Pedro Sánchez, con la misma responsabilidad de un hombre de estado, presentó su investidura al Parlamento, No salió adelante porque Podemos le negó su aporo.
    Hay que tener claridad mental y decir las cosas como son

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s