El PSOE aparatosamente aparatoso

Susana Díaz es candidata a Secretaria General del PSOE. La sopa de ajo lleva ajo. Y es la candidata oficial de los medios. Quien detesta el ajo no come sopa de ajo. Hoy, Pepa Bueno, en su programa de La SER, predecía a la candidata un triunfo arrollador por contar con el apoyo de casi todo el aparato del PSOE.  Y diríase que la predicción no es arriesgada porque el aparato pesa, deslumbra, arrastra a los militantes a los que verse en foto con famoso ilusiona mucho más que una ideología política y su aplicación. No es lo mismo ver en carne y hueso o en pantalla del televisor a los dioses del panteón socialista puestos en primera fila para aplaudir a su predilecta, que ver en la foto de un periódico a una multitud de desconocidos arropando a un candidato denostado, aislado, defenestrado y repudiado por todos los famosos del partido.

Por poco que sepa, todo el que algo sabe, sabe que las emociones arrastran más que todas las carretas cargadas de contenido intelectual. Y como lo sabe, Susana Díaz se ha construido un discurso cargado de frases concebidas para estimular las glándulas. Con ese discurso empezó a responder a la entrevista, y con ese discurso siguió respondiendo, le preguntara Pepa lo que le preguntara.

Así, el escándalo del 1 de octubre que dividió al PSOE y lo relegó, según todas las encuestas, a la cola de casi todos los partidos fue, para Susana, un dolor, mucho dolor, un dolor muy grande para todos los asistentes a ese aciago Comité Federal. Buena respuesta. Cuando uno se encuentra con una vecina del barrio o del pueblo que acaba de salir del hospital y le pregunta qué le pasó, no espera que le responda detallando el historial médico y el tratamiento aplicado. Si la vecina es consciente de las exigencias del trato social, se limitará a decir cómo se sintió y cómo se siente. Susana Díaz parece conocer muy bien a sus vecindarios.

Insistió Pepa Bueno en el asunto, intentado extraer de la entrevistada un análisis, una opinión, un producto de su intelecto que explicara qué fue aquello, por qué pasó.  Susana Díaz recurrió entonces a lo que recurren casi todos los políticos en caso de aprieto; al argumentario.

Montarse una justificación para un asunto que huele que apesta a manejo inconfesable, no es cosa que se pueda improvisar durante una entrevista. Los cerebros de un partido encargados de articular los argumentos que el político ha de ofrecer a la plebe, medios mediante o directamente en mítines, dedican largas horas a preparar lo que podría entenderse como la papilla con que se alimenta a la opinión pública. Los del PSOE oficial tienen que haberse exprimido el cerebro hasta la extenuación dedicando horas y días a elaborar justificaciones con visos de racionalidad que actuasen como preparados para mitigar tanto dolor.

El problema del argumentario del PSOE oficial sobre el cataclismo del 1 de octubre es que esos cerebros no han conseguido producir argumento alguno que la realidad no refute.

El argumento de que Pedro Sánchez hacía perder elecciones evoca rápidamente las críticas, las chulerías, los manifiestos, los consejos venenosos que las personalidades de su partido vertieron en todos los medios para evitar que Pedro Sánchez ganara las elecciones. Y, evidentemente, no conviene que los militantes recuerden esa contracampaña porque obligaría a los cerebros a exprimirse otra vez para explicar por qué las personalidades del partido querían que el PSOE perdiera las elecciones; las dos generales y las de Galicia y el País Vasco. Es por eso que los políticos oficiales del PSOE de la Gestora cada vez repiten menos lo de que Pedro Sánchez es un perdedor.

Susana Díaz recurrió en la entrevista a otro argumento menos comprometido. El PSOE es demócrata, ella es demócrata, todos los socialistas son demócratas. Los demócratas no pueden permitir que se bloquee el gobierno de un país por no querer votar a la lista más votada. Entiéndase, por lo tanto, que había que deshacerse de Pedro Sánchez porque Pedro Sánchez tenía bloqueado el gobierno del país por negarse rotundamente a permitir el gobierno del Partido Popular. Pero mentar al PP evoca algo todavía peor. ¿Ser demócrata exige entregar el gobierno del país a un partido imputado por corrupción; algo nunca antes visto? ¿Ser demócrata exige entregar el gobierno de un país al partido responsable de la pérdida de derechos de los trabajadores; de la precariedad laboral; de hacer de España otra vez un país de inmigrantes por volver a hacer de España un país con millones de pobres? ¿Ser demócrata exige entregar el gobierno de un país a un partido que en la legislatura anterior eliminó libertades fundamentales con la ley que hasta los del mismo partido llaman Ley Mordaza?  La evocación, para quienes tienen cierta cultura o la edad suficiente para evocar ciertas cosas, conduce a los tenebrosos días en que un anciano Paul Von Hindenburg entregó la cancillería de Alemania a Adolf Hitler porque el partido nacionalsocialista había sido el más votado en las elecciones al Reichstag. Se ve que los cerebros del PSOE oficial todavía no se han dado cuenta de que ese argumento también puede resultar contraproducente.

O ya se lo están pensando porque, a las últimas, Susana Díaz soltó otro que últimamente se está imponiendo en el argumentario. Vamos a ver, si se dice que fue necesario defenestrar a Pedro Sánchez porque quería convocar un Congreso en veinte días, puede que el personal se quede a cuadros y deje de rumiar. Debe ser muy malo eso de convocar un Congreso con urgencia. Aunque la mayoría no sepa por qué, puede que trague, como aceptaría la gravedad de su estado un paciente al que su médico le dijera que tiene una contracción del esternocleidomastoideo. ¿Y si a alguien se le ocurre preguntar para qué quería Pedro Sánchez convocar un Congreso a toda prisa? A esa pregunta se puede contestar: que la conteste Pedro Sánchez, introduciendo la sospecha de que Pedro Sánchez podía tener algún motivo oculto inconfesable. ¿Pero qué pasa si el entrevistador resulta más incisivo e insiste en que se explique el para qué? Él político entrevistado debe tener siempre en cuenta lo que, parafraseando un dicho de los tiempos de mi madre, dice: “contra el vicio de preguntar, está la virtud de contestar lo que te dé la gana”.

Susana Díaz tuvo el dicho como máxima durante toda la entrevista de Pepa Bueno, igual que ha demostrado tenerlo en todas las entrevistas que le han hecho. Ella lleva su guion memorizado, y si algún aguerrido periodista sale con una pregunta que en el guion no consta, Susana Díaz responde sin empacho como si le hubieran preguntado otra cosa. Pero Pepa Bueno no le preguntó el para qué y Susana Díaz y los redactores de su argumentario están convencidos de que muy pocos, poquísimos se lo preguntarán. Y lo que cuenta para ganar elecciones no es el grupo de los que se preguntan cosas; es la mayoría que se emociona con palabras y argumentos emocionantes. No hay más que escuchar las razones que los seguidores de Susana Díaz esgrimen para seguirla: es mujer, es buena gente, tiene la mirada limpia, quiere un partido unido lleno de esperanza y de ilusión, quiere ganar elecciones. Pero, se pregunta uno, ¿no habrá quién se plantee por qué quería Sánchez un Congreso exprés? ¿Había alguna urgencia? Hombre, según cómo se mire. Con el gobierno bloqueado porque Sánchez había prometido que al gobierno del PP no se le podía dar otra cosa que un no y porque Sánchez se empeñaba en cumplir su promesa contra viento y marea y terremotos y ataques de histeria, hacía falta un Congreso para que los militantes dijeran si querían permitir el gobierno del PP o arriesgarse a terceras elecciones o a las que hicieran falta con tal de que su PSOE, su partido socialista de toda la vida no cargara con la ignominia de haber permitido el gobierno de una derecha corrupta e inhumana.

Otra vez la abstención, se pongan como se pongan. No hay manera de evitar que, hagan lo que hagan y digan lo que digan, a los políticos del PSOE oficial les saquen el cadáver del armario. A alguno se le ocurrió el otro día culpar a Pedro Sánchez de no haber consultado a los militantes si querían la abstención. Pero no cuela. El fantasma del cadáver les sigue acusando sin compasión. Desesperando ya de justificar lo injustificable, a otro se le ocurrió amenazar con que, si gana el villano de Sánchez, él se va. Tampoco funcionó. En las redes sociales le montaron una despedida con agradecimiento.

En fin, que, volviendo al principio, a Susana Díaz solo se le puede predecir la victoria si triunfa el aparato, y el aparato solo puede triunfar, si la mayoría sigue hipnotizada por la impresión de ver junto a ella a los personajes más famosos del país.  Y es que, como diría nuestro sabio Rajoy, el aparato es mucho aparato y muy aparatoso,.

 

 

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6 comentarios sobre “El PSOE aparatosamente aparatoso

  1. Muy buen análisis María´

    Comenzando por la pregunta que no le hizo Pepa Bueno -buena periodista cuando Cebrián no la había tomado, con el PSOE de ZP, y más tarde con Pedro Sánchez, con el beneplácito de Felipe González y Rubalcaba-, pésima desde entonces porque ha perdido su seña de identidad: la credibilidad. Bien es cierto que los periodistas tienen que come, pagar la luz y demás cosas que pagamos los mortales; pero los demás mortales no influimos en la opinión, cierta o sesgada,de las personas que la reciben a través de los medios.

    La pregunta que NO quiso hacerle Pepa Bueno a la baronesa andaluza es porqué Pedro Sánchez convocó un Congreso Extraordinario -según dicen los “susanistas”-, lo hizo para perpetuarse como Secretario General. Algo tan falso como la falsa moneda que cantaba Miguel de Molina y que retrata a susanistas, a barones, baronesa y los trogloditas de las puertas giratorias, más algún que otro envidioso que no perdona haber perdido ante Pedro, en unos solemnes tramposos.

    Al convocar el Congreso Extraordinario, Pedro Sánchez, pretendía algo tan “indecente” como convocar a las bases del Partido Socialista. Tenía tanta ambición que, pretendía -nótese la ironía-, perpetuarse en el cargo, convocando un Comité Federal que se encargaría de convocar un Congreso Extraordinario, para que las bases decidieran el rumbo del partido.

    Puede consultarse este tema en El Español del día 28.09.2016 :
    http://cronicaglobal.elespanol.com/politica/pedro-sanchez-responde-al-asedio-con-la-convocatoria-de-un-congreso-extraordinario-1_61422_102.html

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  2. El discurso de Susana Díaz cada vez más sigue la máxima de Goebbles, por eso repite una y otra vez el mismo mantra, a ver si de tanto repetir se convierte en verdad. Ni extraña, ni sorprende, lo que duele es ver a quienes deberian informar desde la objetividad haciendo el juegoa estos fantoches.
    Una vez más genial en tu análisis, un abrazo María.

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