La excomunión de los noesnoístas

 

En medio de la mediocridad rampante, un tertuliano de la SER ha rozado esta mañana la genialidad soltando un nuevo palabro: noesnoísmo.

Se trata de una nueva herejía que hoy atenta contra la recta doctrina del neoliberalismo, defendida ésta ejemplarmente por el PP y el PSOE de la Gestora. Como todas las herejías que en el mundo han sido desde que el Poder se arrogó el derecho a establecer los dogmas y a decidir la ortodoxia, el noesnoísmo aparece en pleno siglo XXI como  la nueva amenaza de las huestes infernales que se lanzan sobre España para arrebatar las almas al Bien Supremo. Y es que España, como hija predilecta de Dios, ha sido siempre codiciada por el demonio.

¿Qué expresa ese concepto que hoy merece incorporarse a nuestro léxico auspiciado por Satanás? Nada menos que el peligrosísimo e intolerable radicalismo que consiste en conceder a la masa anónima el poder de controlar al Poder.

¿Y quiénes forman el Poder; quienes son los que hoy constituyen ese núcleo sagrado con potestad para controlar la vida y hacienda de todos los españoles? La Iglesia, como siempre, aunque obligada por el signo de los tiempos a gobernar en la sombra. El presidente del Gobierno con su corte de Ministros y un partido de monolítica fidelidad a su Jefe. Un partido de la oposición cuyos diputados fueron necesarios para permitir que el gobierno siguiera gobernando y siguen siendo necesarios para que gobierne. Unos partidos que se apiñan bajo la mesa presidencial luchando a dentelladas por pillar algunas sobras y a los que de vez en cuando se les deja pillar algo para que no incordien demasiado. Y por encima de todos, mandando a todos, los grandes financieros y empresarios que ponen el dinero sin el cual no puede existir el Poder; ninguna forma de poder.  ¿Y el rey? Con su familia en la Zarzuela sin meterse en nada que pueda poner en peligro el palacio y todo lo demás.

En cuanto a los herejes, surgieron en el seno del PSOE cuando unos dirigentes de sonoro nombre decidieron que el partido tenía que aliarse al partido más poderoso para no verse excluidos del Poder, y una masa de anónimos decidió sostener a toda costa el grito de No es No.  Los herejes no tienen nombre propio. Por ser masa anónima no admiten otro nombre que el que les diera Lope de Vega en su Fuenteovejuna. Son plebe afiliada al PSOE y plebe que votó al PSOE por creer en las promesas electorales de su candidato. Plebe ignorante, dice la ortodoxia, sin cultura de partido y con desconocimiento total de lo que significa el pragmatismo; de la necesidad vital del pragmatismo para contentar a los que hacen posible y distribuyen el poder. Su herejía consiste en exigir que las promesas electorales se cumplan; que los dirigentes que dijeron que el no al partido del gobierno anterior iba a ser no, sigan diciendo no pase lo que pase.

¿Cómo se le va a otorgar a esa masa de ignorantes poder de decisión sobre asuntos cruciales como decidir candidato a presidente del gobierno; decidir principios que definan el proyecto del partido; decidir qué políticas se incluyen en el programa electoral y controlar el cumplimiento del programa? Hacerlo solo se le ocurre a los iluminados sin cultura de partido ni sentido pragmático; líderes radicales que amenazan la estabilidad que a  los súbitos permite vivir conformes con lo que les depara el destino  y a los poderosos decidir el destino de los súbditos.

La crisis hizo que en España la masa empezara a prestar atención a los discursos incendiarios de esos iluminados. Tronando contra el sistema, es decir, contra el Poder que estaba condenando a millones a la miseria, unos cuantos radicales de diverso pelo consiguieron atraer a cientos de miles oídos. El más notorio, el que al principio se erigió en heresiarca de la nueva doctrina, fue Pablo Iglesias Turrión. Su Podemos exigió el derecho de la masa a expresarse y decidir en círculos y asambleas donde se otorgaba voz y voto a los anónimos que quisieran dejarse oír. Pero pronto Podemos se transformó en partido copiando de los partidos tradicionales organización, cargos, distribución de poder. Los círculos se cerraron. Las decisiones de las asambleas se volvieron, por diversos medios, no vinculantes. El gobierno y el partido de la oposición, que secularmente se turnaban su puesto en la cima, constataron con alivio que Pablo Iglesias Turrión era otro pragmático más  dispuesto a cambiar de objetivos y de discurso con tal de llegar a la cumbre.

Pero el alivio duró poco. El heresiarca, el auténtico heresiarca surgió donde menos se esperaba; en un PSOE firmemente afincado en el sistema, en el que hacía décadas que todos los cargos sabían y aceptaban la consigna de que quien se apartara de la ortodoxia no salía en la foto.

Pedro Sánchez, llamado a ser uno más en la ancestral tropa de trepadores dispuestos a cualquier cosa por defender la insignia de los poderosos que les alimentan, se erigió en defensor de la honra villana. Fue elegido en primarias por los militantes. Se lanzó a la campaña electoral jurando que bajo ninguna circunstancia entregaría sus votos para que pudiera seguir gobernando el partido de los recortes a libertades y derechos. Aceptó el encargo del rey de formar gobierno y pactó con un partido comodín una serie de medidas para arrancar a la política de las manos de los poderosos que la utilizaban para sus intereses particulares y devolverle la dignidad como gestora del bien común.  Y para dar al pacto legitimidad indiscutible, pidió a la masa anónima de su partido que manifestará su opinión sobre tal pacto. Una gran mayoría de esa masa  lo aprobó.

Y entonces se desató la locura. El terror a que el heresiarca, apoyado por la masa, consiguiera alterar el sistema hizo que los poderosos y los aspirantes al poder tocaran a rebato en toda España y más allá de sus fronteras. La crisis había conseguido en todas partes marginar a la socialdemocracia y a cualquier corriente que fluyera hacia la izquierda. La eufemísticamente llamada pedagogía había conseguido enseñar a los súbditos que fuera del dinero no había salvación y que para salvarse de la quema había que votar a los partidos amigos del Dinero. Eso lo había entendido y aceptado hasta el último secretario general del PSOE elegido dos veces para presidir el país. Rodríguez Zapatero se suicidó políticamente en su segunda legislatura con la esperanza de que sus veleidades socialdemócratas le fueran perdonadas por los poderosos, seguramente convencido de que solo los poderosos podían evitar que España se precipitara al abismo. ¿De dónde había salido entonces ese iluminado que, con pinta de joven sensato y bien domesticado por su ambición y las exigencias del sistema, se erigía en radical defensor del socialismo?

Pedro Sánchez si era una amenaza real a tener en cuenta y eliminar por todos los medios. Mientras el Reino Unido volvía a ponerse en manos de los conservadores y los Estado Unidos de la gloriosa América  no le hacían ascos a Donald Trump; mientras en la gran Alemania se augura el nuevo triunfo de Merkel y en la Francia, sempiterno emblema de los valores revolucionarios, se pronostica el ascenso al gobierno de la derecha extrema de François Fillon, ¿cómo podía permitirse que  España se descolgara del neoliberalismo del siglo XXI movilizando a la masa para que se enfrentara al Poder?

Pedro Sánchez mantuvo su No es No contra todas las amenazas de defenestrarle. Y defenestrado fue. Pero su defenestración no acalló el grito del No es No que sus fieles siguieron y siguen repitiendo. ¿Podrá esa masa de  ignorantes e incultos vencer a los que se adueñaron del PSOE para devolverle al redil del pragmatismo? ¿Podrá el heresiarca vencer a la ortodoxia que garantiza la estabilidad a cambio del silencio dócil de los súbditos? ¿Podrán librarse los herejes excomulgados de la condena a las tinieblas exteriores en las que nadie escuchará siquiera su llanto y el crujir de sus dientes?

Hoy por hoy, todas las voces públicas del país han excomulgado a los noesnoístas y su líder mencionando apenas su existencia y solo para menospreciarles. Hoy los propagandistas del Poder se empeñan en lo que llaman pedagogía para enseñar a la plebe que manifestarse y decidir políticas con su voto es un engorro que los políticos serios les tienen que ahorrar. ¿No están bien las cosas como están para quienes están bien? ¿Para qué poner su bienestar en peligro por rescatar a los que están mal? ¿No irán las cosas mejor a los que están mal si siguen en el gobierno quienes saben gobernar sin alterar el sistema?

No, dicen los noesnoístas dispuestos a afrontar el asedio de los ortodoxos; dispuestos a eliminarse del partido si los ortodoxos vencen, como en la Numancia cervantina, para no ser exhibidos como trofeo de triunfo por quienes defenestraron a su líder.

Todavía no ha llegado el momento de la batalla final.

 

 

 

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3 comentarios sobre “La excomunión de los noesnoístas

  1. Pues a pesar de que estamos acostumbrados a que muchos hoy afirman blanco, en este caso no, y mañana negro, en el caso si, habemos “noesnoistas”, que seremos socialistas democráticos de un partido democrático o no seremos.

    Algunos somos tan pobres (o tan ricos) que solo disponemos de nuestra palabra inspirada en unos principios que al ser inamovibles, hacen inamovibles a su vez a nuestra palabra.

    Este es uno de los casos en que por principio, la palabra dada, una vez meditada y repetida con toda la fuerza que nos dan, preferimos entrar en la condición de nadies, que en alguienes que han perdido su mayor riqueza. Otra vez más, hay que seguir diciendo aquello de: vale más honra sin barcos que barcos sin honra.

    El aparato, gestora, barones y baronesas, golpistas varios, dictadores todos, esta vez, podrá volver a salirse con la suya y ganar. La vida no es una película en que siempre ganan los que el guionista quiere. Esta vez, cada uno de los nadies o noesnoistas, ganaremos al menos manteniendo el fuerte de nuestros principios. Ahora podríamos repetir lo de: ganaréis pero no convenceréis.

    Ganarán los principios aunque no podamos derribar ni un molino de viento. Ganaremos o no seremos.

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  2. La palabra cumplida es poner en práctica lo dicho,porque sino entramos en lo que se lleva el viento,No más cuentos para unos pocos,y los finales de la historia son los de hoy andando.

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  3. Increible que la lucha interna de un partido..Psoe dicese socialista)haya sacado..antidemocraticamente..al SG elegido por los militantes y parte de politicos del partido..Conque motivo lo han hecho..el Poder de los jarrones chinos que quieren estar en primera linea pero al mismo tiempo..agazapados sin que nadie los vea..

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