El PSOE de Pedro Sánchez. La última utopía

 

Pedro Sánchez ha convocado el Comité Federal el 1 de octubre. Todos los medios anuncian la fecha como si fuera una sentencia de muerte. Todos los analistas parecen tener muy claro que Pedro Sánchez acudirá como responsable de dos derrotas, en Galicia y el País Vasco,  y no encontrará en el comité quien esté dispuesto a perdonarle. Porque todos los analistas, bien informados ellos, saben y pregonan que los barones quieren que Sánchez se vaya; que no le aguantan más.

Pedro Sánchez, elegido en primarias, quiso poner el partido en manos de  la militancia. En las campañas de las dos elecciones por las que ha pasado, Sánchez se ofreció como artífice del cambio y se comprometió a  cambiar el gobierno corrupto e inhumano del Partido Popular por un gobierno  orientado al bien común que antepondría  la justicia social a cualquier otra consideración. Sánchez cumplió. Primero, intentando pactar con todos los partidos que sumaban una mayoría de diputados. No fue posible porque, en vez de pensar en el interés de los ciudadanos, los líderes de esos partidos estaban enfrascados en velar por sus propios intereses.  Las segundas elecciones lo dejaron todo como estaba. A Pedro Sánchez solo le quedó una alternativa; cumplir con su promesa electoral y negarse a permitir que el Partido Popular volviera al poder. La militancia recompensó su coherencia y su firmeza apoyándole en las redes sociales al grito de “No es no”.

Desde hace dos años, seis presidentes de comunidades autónomas y algunos personajes legendarios del PSOE han utilizado todos los medios públicos para criticar a Pedro Sánchez, decirle lo que tiene que hacer y, desde diciembre,  conminarle a la abstención para que permita el gobierno de Mariano Rajoy. Sus apariciones públicas arrecian en momentos críticos como por ejemplo,  campañas electorales. Se convocan elecciones e inmediatamente saltan los barones y personajes históricos aireando críticas contra la ejecutiva del partido y su Secretario General  para que quede claro a la mayoría que el PSOE es un partido dividido, por lo que no es aconsejable votarle. Las batallas internas por el poder, rifirrafes, dimes y diretes llenan páginas de diarios y horas de tertulias en radio y televisión. No queda ni un minuto para hablar del programa del PSOE, de las propuestas de Pedro Sánchez para gobernar España.  Eso no le interesa a la audiencia. En un país donde la mayoría de votantes sigue votando por un partido corrupto e inhumano que se ríe sin disimulo en las narices de todos los españoles, utilizando el dinero de los trabajadores para beneficiar al partido y llenar sus propios bolsillos, ya nadie duda de que lo único que mueve el voto de esa mayoría es la certeza de que el PP es el único que puede garantizar estabilidad. ¿Qué hay que deducir  del hecho evidente de que unos líderes socialistas  están haciendo todo lo posible para convencer a los ciudadanos de que el PSOE es un partido inestable con un  Secretario General que no es de fiar?  Una de dos; o son rematadamente estúpidos o tienen un plan deliberado para hundir a su propio partido, lo que a primera vista parece cosa de locos. ¿Es así de simple?

El neoliberalismo, triunfante desde hace décadas en los Estados Unidos,  se ha extendido por toda Europa como una marea negra que nadie puede contener. Triunfan los conservadores y los líderes populistas que apelan a los instintos más bajos de la gente. Prometen lo que la gente quiere escuchar en cuanto a asuntos económicos, pero ofrecen además una especie de indulgencia plenaria que libera de culpas y revaloriza la autoestima. Ya no hace falta que usted vaya por el mundo fingiendo que no es racista porque el racismo está mal visto. Discriminar es propio de las razas y de los individuos más evolucionados.   África es un continente primitivo y los negros vienen a nuestros países a aprovecharse de los logros de nuestra civilización, de los recursos que tanto nos ha costado lograr con nuestro trabajo. Lo mismo puede decirse de los extranjeros de países pobres que vienen a robarnos el bienestar de nuestras familias. Ser clasista es señal de integración social. Lo son los aristócratas y los ricos, ¿por qué no lo va a ser usted aunque sea de la clase media que se devana los sesos haciendo cuentas   para cambiar el coche y renovar el armario con las marcas y colores y cortes que la gente bien dice que se van a llevar este otoño; por qué no lo va a ser usted que a duras penas llega a fin de mes; por qué no lo va a ser usted que no llega ni a eso? Siempre hay gente de una clase inferior, siempre hay miserables a los que usted puede sentirse superior por razones de cartera, raza o nacionalidad.

Contra todos esos valores infrahumanos luchó durante décadas la social democracia obligando a la mayoría a fingirse humana, solidaria, defensora de la igualdad, políticamente correcta; obligándola a un incómodo ejercicio de hipocresía.  Entre otras ventajas del neoliberalismo está el haber permitido a todos quitarse las caretas y exhibir sus miserias morales sin miedo al rechazo porque son compartidas por todos sus pares.  ¿Quién quiere volver a la época en que más impuestos pagaban los que más tenían para garantizar servicios básicos a quienes tenían menos? La primera potencia del mundo, ejemplo de desarrollo y abundancia, ha demostrado que la doctrina más adecuada para garantizar el desarrollo de un país es la de sálvese quien pueda. ¿Que hay millones que no pueden, millones que malviven en chabolas  y otros que sobreviven en la calle; que hay millones de niños que no podrán salvarse de la pobreza cuando crezcan porque sus padres no pudieron darles las condiciones mínimas para que pudieran, al menos, crecer con la esperanza de salvarse?   Qué le vamos a hacer. No se puede pedir a las personas normales que se preocupen por el bienestar de los demás. Bastante tiene cada cual con sus propios problemas.

El neoliberalismo acabó con la hipocresía del altruismo librando al egoísmo de su mala prensa. ¿Quién quiere volver a la época en que la social democracia predicaba unos valores muy bien sonantes, pero de imposible cumplimiento sin hacer un esfuerzo por razonar y humanizarse? ¿Quién quiere volver a la época en que la social democracia recordaba a los ciudadanos su responsabilidad, la necesidad de trabajar entre todos para conseguir una sociedad más igualitaria, más justa? Quita, quita, dice el clasista, del más alto al más bajo, bastante tiene cada cual con lo suyo.

Guillermo Fernández Vara ofrece una razón muy comprensible para justificar su campaña anti Pedro Sánchez y, por extensión, anti PSOE. Se debe a los ciudadanos que le han elegido, dice, a los extremeños. Los extremeños necesitan que haya gobierno para que transfiera a la comunidad los fondos necesarios  para cumplir con su presupuesto. ¿Qué para eso es necesario que siga gobernando en España un partido corrupto e inhumano? Bueno, ¿qué se le va hacer? Si no hay transferencias, no hay dinero, y si no hay dinero, las cosas irán muy mal, y si van muy mal, es muy probable que las próximas elecciones autonómicas las gane el Partido Popular. Pero oiga usted, que usted y los que piensan como usted están hundiendo al Partido Socialista. Bueno, pero como la cosa se pondrá muy mal en cuanto la Unión Europea empiece a exigir más recortes, dentro de cuatro años la gente volverá a votar por el PSOE, un partido sólido y unido en torno a un líder que sepa comportarse como los políticos de toda la vida, sin monsergas socialdemócratas ni experimentos dando voz a la militancia. Eso, que algunos tachan de deslealtad, es, simplemente, pragmatismo. La lealtad es uno de esos valores pasados de moda que lastran y no dejan avanzar.

Y quien dice Fernández Vara, dice Susana Díaz, dispuesta a arremeter contra los catalanes de vez en cuando, venga o no venga a cuento. Eso vende aún más que soltar un currículum de hijo de obreros, ¿Pero no ve que eso le resta votos al Partido Socialista de Cataluña, votos que son imprescindibles para ganar unas elecciones generales? Claro que lo ve, pero de eso se trata. Y quien dice Susana Díaz, dice el resto de los socialistas de la discordia; avezados políticos que quieren conservar cargos y privilegios modernizándose, es decir, dejando de lado una ideología que se ha desprestigiado en todo el mundo.

Pedro Sánchez se empeña en hacer de España una isla de ciudadanos responsables en medio de un océano de financieros, empresarios y políticos pragmáticos que solo miran por lo suyo. No es un soñador iluso, no es un revolucionario. Es un político que quiso democratizar su partido y se encontró con una militancia y unos votantes que no estaban dispuestos a renunciar a sus ideales socialistas; que no estaban dispuestos a dejarse engullir por la marea neoliberal. En pleno siglo XXI, cuando la mayoría acepta que no hay valor más valioso que la propia cartera, cuenta de banco, tarjeta, Pedro Sánchez y los que le siguen se empeñan en no renunciar a la creación de una utopía.

¿Quién ganará? Depende de lo que uno entienda por ganar. Si por ganar se entiende la humanidad, la decencia, la política entendida como administración de los bienes públicos para el bien de los ciudadanos, Pedro Sánchez, su equipo y los que le siguen, ya han ganado de calle.

 

 

 

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25 comentarios sobre “El PSOE de Pedro Sánchez. La última utopía

  1. Magnifica reflexión Maria. Si algo me ha ensañado mi experiencia política ha sido a diferenciar lo personal de lo colectivo…cuando esta en juego todo lo que está me resulta difícil comprender que haya quienes solo se dedican a ver “su ombligo”…

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  2. El problema, por lo que se ve, es que uno lee esta bonita hagiografía de Pedro Sánchez y se pregunta si estará hablando del mismo Pedro Sánchez que impone gestoras, expulsa a militantes protestones, ha llevado al PSOE a dos humillantes derrotas electorales y enfrentado a la militancia a niveles de odio irreconciliable.

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  3. ………difícilmente se puede glosar el odio sin hallarse odiando en el momento de realizarla__Porque debe de ser un mecanismo de defensa el que nos permite__por ejemplo__ recordar en abstracto que hemos pasado hambre__ frio que has sentido odio__pero no nos permite reproducirlo__concretarlo y que nuestra sensibilidad los registre__ Desde mi subjetividad entiendo __que si hablas de odio__ no es porque hayas odiado ni porque te prepares para odiar es__ simple y llanamente__ porque en el mismo momento en que del odio estás hablando lo estas haciendo en primera persona del singular del presente de indicativo__ El odio presumo que lo produce el humor que a su vez es creado por el redundante odio__

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  4. ………difícilmente se puede hacer una glosa del odio sin hallarse odiando en el momento de realizarla__Porque debe de ser un mecanismo de defensa el que nos permite__por ejemplo__ recordar en abstracto que hemos pasado hambre__ frio o que hemos sentido odio__pero no nos permite reproducirlo__concretarlo y que nuestra sensibilidad los registre__ Desde mi subjetividad entiendo __que si hablas de odio__ no es porque hayas odiado ni porque notes la pulsión que te lo anuncie inminente es__ simple y llanamente__ porque en el mismo momento en que del odio hablas lo estas haciendo en primera persona del singular del presente de indicativo__o séase__que estas odiando__ El odio presumo que lo produce el humor que a su vez es creado por su progenitor ¡el odio!__
    ……………………………………………………………………………………………………
    lo he rescrito por insatisfacción sintáctica y presumo que me ha quedado peor__¡Y es que a estas horitas…………………………

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  5. Adelante Pedro, este Partido y este Pais necesita otro rumbo basado en la defensa de nuestros valores socialistas de justicia social y libertades.
    Por la regeneracion y un gobierno de izquierdas. Yo con PS

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  6. El problema es que de Pedro Sánchez hay dos versiones distintas: la de los militantes y simpatizantes que le ven y le escuchan proponer su programa en los mítines que ha dado por toda España ,y la de los que hablan de gestoras y expulsiones y enfrentamiento de militancia y otras cosas de partido que a los militantes y votantes del PSOE no nos interesan.

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  7. Cuando la política no cumple con el sistema democrático, cuando los ciudadanos se alejan de la política, pierden la ilusión, significa que la sociedad tiene un gran problema porque sin políticos, sin ilusión es como se llega a una dictadura, encubierta, pero dictadura al fin y al cabo. Por eso si aparece un político transmitiendo lucha, fuerza, compromiso con su ideario, con su programa; el ciudadano se agarra a él y vuelca toda su energía en defender el proyecto y al político. Ese político, esa ilusión se llama Pedro Sánchez. Le han querido quitar de en medio desde el minuto cero, porque su destino era ser sustituto temporal como Secretario General mientras que Susana era la candidata oficial para el puesto, eso sí, sin pasar por las primarias. No le han reconocido ni su valor, ni su constancia ni su resistencia y tampoco han calibrado, que puede que sea de sus mayores errores la respuesta de los militantes, simpatizantes, votantes socialistas que se ha ganado. Somos muchos los que le apoyamos. Si buscan su dimisión según sean los resultados de las elecciones gallegas y vascas no la van a tener y por mucho Comité Federal, por muchos barones que intenten boicotearle, que la acción ya dice mucho de ellos, no van a conseguir echarle, ni que prospere otro candidato y por supuesto la abstención para un gobierno corrupto y fascista. No puedo entender el motivo de este linchamiento, las cortapisas, jugar en contra; hasta he pensado si tienen en la chistera otro candidato y no me refiero a Susana. No entiendo a estos presidentes autonómicos, el pretexto de la responsabilidad con sus ciudadanos porque no hay techo de gasto y no saben qué presupuestos tendrán para sus comunidades no tiene sentido porque si sigue Rajoy los recortes seguirán siendo el pan de cada día y los mismos problemas para sus ciudadanos. Son incoherentes porque ellos gobiernan por el pacto con Podemos. En Asturias tienen 14 diputados de 45; en Aragón 18 de 67; en Extremadura 30 de 65; en Castilla –La Mancha 14 de 33. La dirección del partido les dio carta blanca para negociar los pactos ¿Por qué ellos predican lo contrario? El miedo a unas nuevas elecciones es otra manera de manipular de condicionar. Pero si las hubiera y perdiéramos más votos para mí y creo que para mis compañeros sería perder con dignidad y eso no tiene precio.

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  8. En este mundo globalizado, las fuerzas del bien y las del mal son cada vez más extremadamente opuestas. El bien, tratando de que no le ahoguen, tratando de zafarse, de que no le tapen la nariz y la boca, buscando oxígeno a las desesperadas. Cuando surge un líder honesto, con ganas de renovar y cambiar lo viejo, con ganas de crecer, parece que nace la utopía en estos tiempos tan desgraciados. Los modernos, lo hubieran amado, los que creían que se podía cambiar el mundo con la palabra. Pero ahora, existe el canibalismo atroz, el que se come a una familia entera en busca de “Ser”. Para “ser” algo, hay que merecerlo, pelear, poner el pecho, el sudor, las ganas. Ser, implica que los demás te lo permitan, ser implica que te arropen para poder ser. Ahora, veremos claramente cual de las dos fuerzas gana, si el bien o el mal, si la honra o la deshonra.

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  9. Como se puede llegar a ser tan canallas y no morir en el intento.
    Si digo bien canallas y traidores al PSOE , a su Secretario General elegido libremente primarias por las bases del Partido , partido de trabajadores , autónomos y personas de buen corazón que quieren la Igualdad entre las personas.
    No Gerifantes que solo utilizan el sangrado nombre del P. S. O. E. para medrar en sus intereses , enriquecerse y olvidarse por completo de las consignas del partido, cuándo cómo y de que forma un obrero o cualquier autónomo o persona de clase media puede entender que estos traidores pidan a los SOCIALISTAS QUE FACILITEN LA GOBERNSBILIDAD DE QUIEN TANTO DAÑO HACE A LA SOCIEDAD.
    En qué cabeza sensata cabe pensar en aliarse con la derecha por el Bien de España.
    El bien y España es el bien de los Españoles, es el poder llegar a fin de mes dignamente, el bien de España es garantizar una Sanidad Pública y de Calidad, es que la enseñanza Pública cuente con los medios necesarios para ofrecer una Docencia cualificada y con los medios necesarios para la demanda de la realidad social que vivimos.
    El bien de España se plasma en reutilizar la riqueza que el pueblo genera en el bien común , haciendo una sociedad más justa e igualitaria.
    Eso es lo que el Compañero Secretario General Pedro Sánchez, demanda del partido que le ha otorgado su vo fianza.
    Salud y si puede República

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