La tropa del PSOE

Publicado en El Socialista Digital el 8 de septiembre de 20l6

Ayer, un medio de ámbito nacional soltó en hablado y por escrito la noticia de que Pedro Sánchez intentaba lograr un pacto de investidura con Podemos y Ciudadanos. Antes de escribir la última palabra del titular, el medio ya había colocado un batallón de alcachofas por todo el país dispuesto a ponerse ante las bocas más conspicuas y lenguaraces de la política nacional y regional, para registrar opiniones sobre la última jugada del Secretario General del PSOE.

 

No hacía falta ser politólogo ni tener la perspicacia de un analista para predecir que la bomba propagandística lanzada a primera hora de la mañana iba a ser la noticia estrella del día, y para predecir unos efectos tan evidentes que el asunto parecía de cuento infantil, y para deducir una intención tan evidente también como un cuchillo chorreando sangre en la mano de un asesino. Lo que en un primer momento nadie pudo adivinar fue que la supuesta noticia era falsa.

Sobra la retórica para analizar los objetivos que perseguía el bulo, así que sin rodeos. Los objetivos más evidentes eran tres. En primer lugar, desmontar la imagen de Pedro Sánchez, imagen de político responsable con talla de hombre de estado dispuesto a iniciar ronda de consultas para desatascar la situación política del país. Objetivo fácil de conseguir. Se cambia la palabra consultas por la frase negociaciones para lograr pacto de investidura y se le da a la plebe la imagen de un político ambicioso dispuesto a cualquier cosa con tal de conseguir la presidencia y salvar el cuello amenazado por tanto Drácula ansioso.

En segundo lugar, reforzar la idea fuerza de un PSOE dividido con barones esperando desesperadamente la convocatoria de un Comité Federal para acabar con la pesadilla Pedro Sánchez y equipo que los tiene a todos de los nervios. Objetivo fácil también. Ofrecer alcachofa a los barones críticos.

En tercer lugar, reforzar la idea fuerza de que el PSOE solo tiene 85 diputados y no hay derecho a que lidere la unión del resto del Parlamento para arrebatarle a Rajoy la presidencia y relegar el PP a la oposición. Igualmente fácil. Repetir a todo entrevistado la pregunta; “¿Cree usted que se puede formar un gobierno estable con 85 diputados?”

No habían dado las diez de la mañana cuando ya se habían logrado todos los objetivos sin ninguna dificultad. Solo faltaba seguir reforzando los mensajes en todos los boletines informativos y machacándolos en todas las tertulias hasta que, al dar la media noche, al limón ya no le quedara ni una gota. Vaya, que ni Goebbles.

Todo muy democrático y políticamente correcto, eso sí. La mayor parte de la prensa a la que todavía le importa salvar la cara incluyó rápidamente el desmentido de la cúpula socialista. Antonio Hernando dijo a las alcachofas:“Sánchez ni se ha propuesto para nada ni ha dicho que sea candidato a nada ni está pensando en un gobierno de nada”. Algo casi tan inteligible como lo de que No es no, pero si costó meses que se entendieran esas tres palabras con toda su simple rotundidad, ¿cómo iban a entender los opinantes la frase de Hernando? De todos modos, lo importante no era entenderla, lo importante era aprovecharla para liar al personal de modo que no la entendiera. Si se había conseguido que el españolito no supiera si el no iba a ser que no hasta que Sánchez lo soltó en el Congreso y ya no hubo más lana que liar, mucho más fácil iba a resultar enredarle con una frase entera. Sin miedo a que se estropeara el titular, se emitió un corte con la voz del mismísimo Pedro Sánchez diciendo: “Que quede claro que no me estoy postulando para liderar una alternativa”. Desmentido inocuo. Las tertulias de la mañana se empezaron diciendo que Sánchez y su cúpula mentían, que no podía ser de otra manera. Los tertulianos consumieron su tiempo de opinar explicando por qué de otra manera no podía ser. Y sanseacabó.

Así fue como ayer, un medio creador de opinión, con profesionales muy avispados, consiguió por enésima vez enmarañar el entendimiento de algunos oyentes; hastiar a quienes ya no aguantan tanto lío y dejar al resto que sí entendió los desmentidos, mascullando palabrotas de indignación.

Todo muy fácil, muy limpio, muy preciso, pero a toda la prensa que se lanzó a aprovecharse del invento, se le olvidó lo que no quiere recordar; que ya no cuenta con el poder exclusivo que le vaticinara el visionario Burke y que fue un hecho durante casi siglo y medio. Ese poder se lo disputan ahora los usuarios de las redes sociales; individuos libres de la presión de las cabeceras, de la necesidad de velar por empleo y sueldo, del agobio que causa complacer a los contactos para no perderlos y perder con ellos todo lo demás.

Esos españolitos que hoy cuentan con el privilegio de tener un ordenador y tiempo y ganas de manifestar públicamente su opinión se lanzaron ayer a combatir la manipulación e intoxicación de los medios tradicionales con el mismo entusiasmo con que se pasaron meses gritando que no era y seguiría siendo no por más que todos los genios propagandísticos de este país se empeñaran en inocular en el cerebro de todos los españoles la certeza de que Pedro Sánchez tendría que sucumbir al era que no, pero no tanto que no pueda convertirse en un sí técnico por el bien de la España de los privilegiados.

Se puede decir que esos usuarios forman un grupo aritméticamente insignificante en comparación con las audiencias y lectores de los grandes medios. Pero parece que más vale tomarlo en cuenta si los poderes fácticos no quieren encontrarse con sorpresas incómodas que les arruinen el pastel.

El grito de No es No salió de miles de usuarios de la redes hartos de sentirse utilizados para mantener un gobierno corrupto y antisocial. La mayoría de esos usuarios resultaron ser militantes y votantes del PSOE. Durante los meses que España ha tenido que sobrevivir en funciones, esos usuarios han ido construyendo una muralla alrededor del Secretario General de su partido para protegerle de extraños y propios exigiendo a todos lealtad; exigiendo a todos que dejaran al equipo elegido por los militantes intentar la regeneración de los partidos políticos, de la dinámica electoral, de las instituciones, de la atmósfera, en fin, que tenemos que respirar todos los españoles. Y la protección de la muralla ha sido tan eficaz, que ayer las voces más críticas salían con un balbuceo insólito. A ver quién es el guapo que se atreve a llevarle la contraria a la mayoría de los militantes. A ver quién se hunde primero, si el PSOE con sus militantes o quienes intentan relegarle al último lugar de la fila.

Pedro Sánchez, su equipo y los militantes y votantes que defienden un PSOE limpio, nuevo, libre de luchas intestinas por defender cargos y amigos y listas y montones de asuntos que nada tienen que ver con las necesidades de la gente, se salvaron ayer, una vez más, del ataque de los que se aferran a la última esperanza de conservar el trono del PP, es decir, el trono del Dinero. Un articulista decía ayer que Pedro Sánchez tiene siete vidas. Y siete veces siete también si se cuentan las de la tropa socialista que le sigue.

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2 comentarios sobre “La tropa del PSOE

  1. La tropa del PSOE, así es, la definición viene como anillo al dedo para describir a un Secretario General blindado por sus militantes. Pedro está sacando a flote, dejándose la piel en ello, a un partido, más que a un partido, al ideario para lo que se formó. Intenta dejar atrás la modificación de la Ley 135, puertas giratorias, a cambio de dedicación absoluta al puesto político, trasparencia total de sueldos reflejados en la web, lo que se tenía y con lo que se van cuando termine su legislatura; propuestas reales con el presupuesto para ello. En una palabra, credibilidad, por eso los militantes y porque no, estoy segura que también los simpatizantes le daremos nuestro apoyo hasta el final. Como dice María, las redes son nuestras voces, son la única manera que tenemos para hacernos oír, para denunciar las mentiras, las manipulaciones, para contestar. Pero… ¡Cuidadito! Lo podemos hacer todavía mejor, ya que no contamos con ningún medio escrito, televisión o radio, sí hasta tenemos compañeros que están en el consejo editorial del “País” el cual nos da por todos los sitios, hasta con sus encuestas manipuladas al máximo; nos podemos organizar todos los grupos socialistas y no dejar pasar una en las redes. Otra cosa no, pero los militantes somos leales como poco,s sobre todo cuando defendemos un proyecto para cambiar la sociedad que nos han dejado Rajoy y sus compinches.

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