Otra vez Zapatero

 

Zapatero es un hombre honesto. Esto es indiscutible. Zapatero se presentó a las elecciones de 2004 creyendo que podría cumplir un programa electoral profundamente socialdemócrata que prometía reconocimiento y ampliación de libertades y derechos y medidas sociales orientadas a conseguir una sociedad más igual, más solidaria. Lo cumplió desde el primero hasta el último día de la legislatura. Esto se tiene que reconocer, y si la ignorancia y el fanatismo impiden hoy que se lo agradezca la mayoría, entre ella muchísimos que se beneficiaron con sus medidas, ya se lo reconocerá la historia, sin ninguna duda.

 

En 2008, Zapatero se encontró con una crisis mundial que superó en gravedad a la de 1929. No supo reaccionar. El pánico a ver a su país intervenido le llevó a suicidarse políticamente y a hundir a su partido. Jamás político alguno en España, y hasta me atrevo a decir en el mundo, había llegado a tal grado de sacrificio personal. Pocos comprendieron las motivaciones de tal sacrificio y pocos se lo perdonaron. El PSOE aun está pagando las consecuencias de una gestión de la crisis que fue mala, aunque nadie le puede negar la buena intención.

Zapatero parece seguir sufriendo de un miedo patológico a los poderes fácticos, como si ese temor se le hubiera vuelto crónico y, como en su segunda legislatura, se ha atrincherado en la prudencia como si fuera el único modo de seguir viviendo con su miedo a cuestas. Mientras Felipe González parece haber sucumbido al viejo recurso de que si no puedes vencerles, únete a ellos, Zapatero intenta seguir siendo fiel a sus principios, aunque el miedo se los difumina y la prudencia le impide defenderlos.

Hoy, el miedo y la prudencia parecen haber sumido a Zapatero en una confusión que se evidencia en sus actos y en su lenguaje. Le da una cierta ayuda a Maduro porque es de izquierdas, sin querer aceptar que su régimen es de populismo fascista, que ha destruido a Venezuela y que ha declarado una lucha sin cuartel contra la democracia. Da consejos no pedidos a Pedro Sánchez que, de ser aceptados, podrían hundir al PSOE aun más en la ignominia; consejos envueltos en una prudencia que no les vale como camuflaje ante unos políticos y una prensa dispuestos a magnificar cualquier disidencia contra la postura oficial de partido defendida por su secretario general.

Como nos ocurre con las declaraciones intempestivas de Felipe González, uno no puede dejar de preguntarse qué empuja a Zapatero a ventilar públicamente sus opiniones, a sabiendas de estar introduciendo una polémica que afecta negativamente al secretario general de su partido y a su partido mismo; una polémica que solo puede hacer daño al PSOE y beneficiar al Partido Popular. ¿Se encuentran ambos bajo la amenaza de los poderes fácticos y, cada cual de mejor o peor gana, hace lo que explícita o implícitamente le mandan? La respuesta solo permite una opinión, ya que a ciencia cierta es probable que no podamos descubrirla nunca.

En este momento, lo que importa es que Pedro Sánchez sigue defendiendo sus principios con una firmeza y un valor épicos, sostenido por una militancia y unos votantes que han recuperado la dignidad y el orgullo. Ante semejante tropa tras semejante capitán, la voz de antiguas glorias se pierde en la niebla gris de un pasado de película. Sus opiniones ya solo importan a quien puede utilizarlas para encender la hoguera que le tienen preparada al capitán hereje y a su PSOE.

http://www.elsocialistadigital.es/noticias-nacionales/item/11677-zapatero-llama-al-pacto-entre-partidos-antes-de-unas-terceras-elecciones.html

 

 

Anuncios

Un comentario sobre “Otra vez Zapatero

  1. La explicación que encuentro a la actitud de nuestros expresidentes; González y Zapatero, es que el poder cambia, pero el después de ese poder, cambia más aún a las personas.

    Cuando alguien deja un puesto de relevancia en cualquier sitio, puede tender a diferentes cambios de actitud: desde la comprensión al conocer la dificultad que los cargos conllevan, a criticar a quienes te han sustituido.

    Así es que o comprensión o crítica. A veces, incluso se pueden mezclar, haciendo que su actitud sea difícil de comprender por los demás.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s