La pura y dura verdad

Diálogo, pactos, responsabilidad, patriotismo, palabrería repetida un día y otro y a todas horas en la prensa escrita, hablada, vista; palabras de un padrenuestro pagano que políticos y politólogos y charlistas con vocación de pedagogos vocacionales repiten y repiten y repiten a los ignorantes indígenas del gran pueblo idiota para convertirles a la nueva religión; religión que ya no es de Dios ni del demonio, que es del Dinero y de sus intermediarios en la tierra, regidos todos por el Pragmatismo, al margen del cual no hay salvación.

Alerta máxima. Campanas tocan y sirenas suenan para enterarnos a todos del estado de emergencia nacional. La vida de cuarenta y seis millones de españoles depende de que un hombre se someta a un debate de investidura y de que todos aquellos de quienes depende que le invistan, le invistan como sea para que ese hombre nos pueda gobernar, porque si no le dejamos que nos gobierne, España,  con todos sus españoles,   será asolada por la más catastrófica de las catástrofes que jamás haya contemplado la historia nacional, porque no puede haber catástrofe más catastrófica que la de vernos forzados a soportar unas terceras elecciones –­­­­juro por lo más sagrado que la exageración no es mía sino del presidente de una comunidad autónoma que acabo de oír en la radio alertando de tal catastrófica catástrofe, sic erat dictum-.

¿Pero esto qué es? Diríase que una obra de teatro con pretensiones dialécticas que no pasa del absurdo improvisado de cuatro locos. ¿Sólo eso? Quien quiera podrá escuchar la voz de Brecht conminándonos a detenernos y pensar. -Todo esto no es más que puro teatro. Simples tablas y una luna de cartón –nos dice desde el mundo eterno-. Pero los mataderos que se encuentran detrás, ésos sí que son reales.

Pensemos. Descubramos esos mataderos antes de que nos veamos todos dentro discurriendo por la línea que nos lleva al despiece.

¿Cómo es posible que en un régimen democrático un solo hombre pueda paralizar la vida política de un país a su antojo hasta que todos los políticos con capacidad de decisión decidan darle el gobierno? ¿Por qué tantos personajes políticos de antigua trayectoria y dirigentes políticos en activo alertan de horribles peligros si no se pliegan todos a su voluntad de gobernar? ¿Es que están todos ellos verdaderamente convencidos de que la única alternativa que tiene el país para evitar la ruina absoluta es entregar el gobierno al presidente de un partido procesado, él mismo sospechoso de corrupción, que miente sin recato y sin recato ignora la constitución, el tribunal que regula su cumplimiento y hasta leyes internacionales si hace falta? Eso por no mencionar su política antisocial, argumento tan sobado que se cae a pedazos y que sobra volver a mencionar porque, en realidad, le importa a muy pocos. ¿Es posible que el futuro de España dependa, sin remisión, de un hombre como Mariano Rajoy y de un gobierno como el de su Partido Popular?

La realidad objetiva está tan enmarañada que no hay modo de encontrar en ella respuestas lógicas; tan confusa, que ni se encuentra analogía alguna en parte alguna del mundo que nos permita comprenderla. ¿Qué nos queda entonces que nos permita analizar? Nos queda la realidad interior; los meandros de la mente de los autores de esta ópera bufa, autores que son al mismo tiempo sus protagonistas. ¿Qué le ha pasado a todos estos políticos para haber caído en tal estado de histeria?

Vamos a ver. Se desata una crisis económica. Millones se quedan en la ruina, más o menos total. El resto de los millones cae presa de un pánico crónico. De pronto, en medio de todas las tragedias personales que hacen brotar en todas las conciencias la certeza de la precariedad de la fortuna, empiezan a estallar las cloacas revelando en su fondo una red de ladrones que nos han estado esquilmando el fruto de nuestro trabajo. A estas alturas, las aguas fecales han crecido y siguen creciendo hasta el punto de asustar. Si siguen bajando los sueldos, si sigue golpeando a los más vulnerables la precariedad laboral o la carencia de empleo, si la pobreza sigue arrastrando a los que aún se aferran a sus puertas pequeño burguesas ¿cuánto puede tardar en producirse una revuelta social?

Hay que reconducir a esa gente, reconciliarla con sus dirigentes antes de que les ronde la idea de la rebelión. ¿Y cómo reconciliarla? El exceso de información ha vuelto escépticos a los idiotas. Ya no se creen los discursos bonitos, las promesas. Mirad lo que le pasó al partido que vendía sonrisas, abrazos y golpecitos en el corazón. En la España de hoy, ya puede predicar un Bautista y hacer milagros un Mesías que quien no les ignore para irse al fútbol, puede emprenderla a pedradas para descargar en ellos su indignación. ¿Qué hacer entonces? Alguien tuvo una idea genial –las ideas geniales suelen surgir de un único individuo-. Hay que hacer que el pueblo idiota acepte a sus dirigentes sin juzgarles. ¿Cómo? Mediante la empatía.

Hoy por hoy se ha hecho evidente que una gran mayoría de los dirigentes políticos de este país tiene una urgencia perentoria de convencer a todos los adultos españoles de que aceptemos hacernos culpables y cómplices de corrupción; de que aceptemos que todos somos indecentes y que no tenemos, por lo tanto, derecho a  sentirnos moralmente superiores a quienes nos gobiernan; que no tenemos derecho a exigir decencia a nadie.

¿Y cómo van a convencer a la mayoría de los adultos de este país para que se sientan parte del grupo esquilmador sin que les caiga ninguno de sus beneficios? Muy fácil. El Partido Popular fue el más votado en las pasadas elecciones. Solo obtuvo poco más del 30% de los votos, pero mucho más de los votos que obtuvo el PSOE solo. Por consiguiente, hay que permitir que ese partido gobierne porque es lo más democrático, responsable, patriótico, etcétera que se puede hacer. Pero es que eso solo es posible si el PSOE se abstiene. Exacto. Si el PSOE se abstiene, Mariano Rajoy volverá a gobernar sin problemas; el pueblo idiota seguirá aguantando lo que le caiga con alguna que otra protesta aislada, pero nada que pueda desestabilizar el país;  Bruselas podrá descansar sin sobresaltos mirando con cariño a la dócil España neoliberal. ¿Y la oposición? ¿Qué oposición? ¿Los de las sonrisas y los corazones? Esos salen a la calle a pasárselo bien hasta que se descubren la primera cana en la cabeza y el primer achaque en la espalda, advertencias de que ha llegado la hora de buscar el enchufe de papá o de algún contacto para procurarse un buen empleo. ¿Y el PSOE? ¿Qué va a decir el PSOE si al abstenerse está tan pringado como el resto de los políticos? ¿Y el pueblo idiota? Eso, idiotizado, dócil y dispuesto para seguir votando a los que le vapulean y le roban.  España, la España eterna, pícara y sadomasoquista, podrá seguir disfrutando de sus esencias durante cuarenta años más sin que nadie se atreva a incordiarla con monsergas éticas.

Suena fatal, tan mal, que aun hay millones que se resisten a bajar la cabeza para que se la rebanen; millones que siguen empujando a quienes aun pueden acusar de indecencia a los indecentes sin sonrojarse para que no den ni un paso atrás.  Porque al día de hoy, a pesar de todos los esfuerzos realizados por corruptos y cómplices y aspirantes de cómplices, aun quedan millones en este país que no se tragan la estratagema; millones que exigen un NO rotundo a quienes pretenden pringarnos para que en España no quede nada limpio, nada que destaque la mugre que nos rodea; millones de valientes que exigen la verdad y la decencia.

Suena fatal, pero la voz de Brecht nos conmina: “Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de empezar a decir la verdad.”

Anuncios

4 comentarios sobre “La pura y dura verdad

  1. Es inentendible lo que está sucediendo en esta sociedad, no encuentro paralelismo con épocas anteriores. En la época franquista no podías ni moverte porque ibas al hoyo o a la cárcel, pero se luchaba como se podía, además de tener unas enormes ansias de que todo cambiara. En estos cuarenta años de democracia algo se ha hecho mal, no sé si el consumismo ha llevado a la sumisión, a aceptar por bueno todo lo que nos cuentan los medios, han adoctrinado sus mentes. Hemos dejado, mejor dicho, han dejado la educación de sus hijos en manos de profesores, en personas que les cuidan. A cambio del tiempo que no se puede estar con ellos, se les compra con el juego de moda. Es una equivocación porque no es la cantidad de tiempo, es la calidad, siempre hay un momento para poder conversar, para enseñarles a reflexionar, a cuestionar; porque sino el resultado puede llevarnos a la situación actual, gente adoctrinada. No lo sé, son reflexiones que me hago porque no puedo entender que haya ciudadanos que permitan que un partido como el PP siga gobernando, no les importa la corrupción, las tropelías de sus dirigentes, las manipulaciones que hacen en detrimento de todos menos de ellos y sus amigos. ¿Cómo pueden seguir creyendo a un personaje como Rajoy que miente descaradamente? El único aire fresco, la esperanza que me queda es la coherencia de Pedro, el “No” hasta el final y como tú dices María, esos millones de personas que nos revelamos contra las mentiras contra los cuentos que nos quieren meter a presión desde los medios, los esbirros de Rajoy, sepamos apoyar a Pedro y conseguir acabar con sus políticas corruptas y fascistas. Hoy más que nunca la lucha de clases tiene que estar en lo más alto. ¡A las barricadas!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s