Yo acuso

Escribí este artículo el 3 de enero de este año. Tuve que publicarlo en mis notas porque el director del periódico en el que publicaba creyó que podía causar problemas legales.Hoy, todo lo que aquí escribí sigue vigente. Todo el dolor que el PP causó a millones durante la pasada legislatura, hará aun más daño a muchos más.Publico esto otra vez para que quienes insisten de buena fe en que el PSOE se abstenga y permita gobernar al PP, reflexionen y entiendan por qué Pedro Sánchez y el PSOE no pueden contribuir, ni por acción ni por omisión, a que un partido inmoral e inhumano que ha destruido la vida de millones, pueda seguir destruyendo.

Yo acuso

“¡Oh, a qué espectáculo asistimos desde hace tres semanas y que días tan trágicos, tan inolvidables acabamos de vivir! No recuerdo otros que hayan despertado en mi mayor solidaridad, angustia y generosa ira. He sentido exasperación, odio hacia la necedad, mala fe, y he tenido tanta sed de verdad y justicia que he comprendido hasta qué punto los más generosos impulsos pueden llevar a un pacífico ciudadano al martirio”. Emile Zola
El 20 de diciembre de 2015, la mayoría de los españoles que ejercieron su derecho al voto volvieron a elegir al Partido Popular para que siguiera gobernando el país. Encabezaba la lista Mariano Rajoy Brey, presidente del gobierno, un hombre sospechoso de corrupción por haber consentido la corrupción en su partido; un hombre acostumbrado a mentir en mítines, entrevistas y hasta en sede parlamentaria; un hombre que durante cuatro años había sido el máximo responsable de destrozar la vida de millones de españoles con una reforma laboral y unos recortes al bienestar social que hicieron de la pobreza una pandemia. Estos datos incuestionables bastan para concluir que quienes le votaron:
1. consideran que la moralidad no es requisito para gestionar los asuntos del estado.
2. consideran que las necesidades y el bienestar de los demás no les incumbe.
A su vez, estas conclusiones irrefutables conducen a un diagnóstico: la sociedad española está enferma de inmoralidad y de egoísmo. ¿Tiene remedio? Para encontrarlo, es necesario descubrir la causa de que una crisis económica se convirtiera en una peste que ha diezmado las oportunidades, las ilusiones, las esperanzas de gran parte de la sociedad. Esa causa tiene un nombre. El germen asesino se llama liberalismo, una ideología que defendida con falacias impostoras disfrazadas de sentido común, dicta “medidas carentes de humanidad que causan severos daños, tanto psíquica como físicamente, y que además son cometidos como parte de un ataque integral o sistemático contra una comunidad”. (El entrecomillado corresponde a la definición de crímenes de lesa humanidad contemplados en el Estatuto de Roma).
Pero, naturalmente, una doctrina no se aplica sola. Los culpables de aplicarla fueron, durante la legislatura que acaba de concluir, Mariano Rajoy Brey, los miembros de su gobierno y los presidentes y gobiernos de comunidades autónomas regidas por el Partido Popular.
Como ciudadana anónima afectada por las medidas que, en aras del liberalismo que nos impuso la austeridad, me han privado de derechos y libertades reconocidos como patrimonio inviolable de todo ser humano, yo acuso.
Yo acuso a Mariano Rajoy Brey de haber traicionado a España y a los españoles cediendo a las órdenes de las potencias que dictan el rumbo económico de la Unión Europea; órdenes de que en España se aplicasen medidas de estricta austeridad presupuestaria sin tomar en cuenta las gravísimas consecuencias que esas medidas tendrían en la vida de los españoles. Por indolencia, cobardía o por afinidad ideológica, el presidente del gobierno español se plegó a las órdenes de la Unión, capitaneada por Alemania, sin hacer el más mínimo esfuerzo por conseguir concesiones que paliaran los efectos devastadores de esas medidas sobre los ciudadanos más vulnerables.
Yo acuso a Mariano Rajoy Brey y a los miembros de su gobierno de someter a todos los trabajadores de España a la voluntad de los empresarios mediante unas leyes laborales que no garantizan sueldos dignos ni dignas condiciones de trabajo. La reforma laboral del gobierno del Partido Popular se diseñó para atraer inversores abaratando costos. Los costos se abaratan rebajando sueldos, barajando contratos temporales, exigiendo al trabajador horas extraordinarias que no se pagan. Al eliminar los derechos adquiridos por los trabajadores en los últimos treinta años, la reforma laboral les devuelve a la indefensión de la época pre democrática y vuelve a establecer en la sociedad la figura del trabajador pobre que aún trabajando todas las horas que el empresario le exige, no gana lo suficiente para cubrir sus necesidades. Las leyes laborales del gobierno del Partido Popular han convertido a los trabajadores en peones de un juego cuyas reglas establece el empresario con el único objetivo de ganar.
Yo acuso a Mariano Rajoy Brey y a los miembros de su gobierno de abandonar a su suerte a los desempleados de larga duración, a los casi cuatro millones de desempleados que no reciben prestación alguna, a los casi siete millones de familias en las que todos sus miembros carecen de empleo.
Yo acuso a Mariano Rajoy Brey y a su gobierno de forzar la emigración de los jóvenes que no encuentran en España un trabajo digno.
Yo acuso a Mariano Rajoy Brey y a su gobierno de cómplices del terrorismo machista por recortar el presupuesto para la prevención de la violencia de género, para la atención a las víctimas y para las actuaciones judiciales; cómplices, por ello, de los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas.
Yo acuso a Mariano Rajoy Brey y a su gobierno de ser causantes de las muertes ocasionadas por el deterioro de la atención sanitaria y por no suministrar a tiempo, a los enfermos crónicos, medicamentos que no se podían pagar.
Yo acuso a Mariano Rajoy Brey, a los miembros de su gobierno y de los gobiernos de su partido en las comunidades autónomas, a los diputados, senadores, alcaldes, a los altos cargos del Partido Popular de haber derrochado dinero público a conveniencia en proyectos innecesarios y de beneficiarse de sueldos y privilegios económicos excesivos sin aplicarse las medidas de austeridad con que se ahogaba al resto de los españoles.
Yo acuso a Mariano Rajoy Brey de haber permitido el enriquecimiento ilícito de miembros de su partido y de no aclarar las sospechas de que él mismo se enriqueció ilegalmente.
Yo acuso a los más de siete millones de españoles que votaron por el Partido Popular el 20 de diciembre de ser cómplices de la corrupción sistémica que se ha practicado en el partido por costumbre y de la política aplicada por sus gobiernos; de ser, por ello, corresponsables de las consecuencias trágicas que esa política seguirá teniendo en la vida de millones de españoles durante cuatro años más si Mariano Rajoy Brey vuelve a ser investido presidente del gobierno.
La ideología opuesta al liberalismo es la socialdemocracia. Sus valores troncales son la igualdad y justicia social. En España, el único partido que ha gobernado el país aplicando la política socialdemócrata es el Partido Socialista Obrero Español.
Yo acuso a Mariano Rajoy Brey de realizar una oposición desleal, infamante y calumniadora contra José Luis Rodríguez Zapatero y el PSOE durante sus años como jefe de la oposición.
Yo acuso a los responsables de la propaganda del Partido Popular de hacer una campaña desleal, infamante y calumniadora contra Pedro Sánchez Pérez-Castejón, candidato del PSOE a la presidencia del gobierno.
Yo acuso a los voluntarios del Partido Popular de realizar una campaña de calumnias contra el PSOE en las redes que ignoraba a Pedro Sánchez y destacaba errores, ciertos y falsos, de Felipe González y Rodríguez Zapatero como si ambos fueran los candidatos del partido a la presidencia.
Yo acuso a los medios de comunicación de sumarse a la propaganda del Partido Popular contra el PSOE ignorando a Pedro Sánchez, a sus esfuerzos por explicar el programa del partido en todo el territorio; destacando su nombre solo en relación con los conflictos internos del partido y el rechazo que algunos socialistas manifestaban a su liderazgo. Los medios han magnificado esos conflictos. Antes de las elecciones, una entrevistadora llegó a preguntar a Pedro Sánchez cinco veces consecutivas cómo era su relación con Susana Díaz cuando el candidato intentaba explicar sus propuestas políticas. Proporcionalmente al menosprecio a Pedro Sánchez, los medios promocionaron la imagen de Pablo Iglesias y Albert Rivera, antes y durante la campaña electoral, convirtiéndoles en lo que se llama fenómenos mediáticos.
Yo acuso a todos los miembros del PSOE que no estuvieron de acuerdo con la elección de Pedro Sánchez y ventilaron su desacuerdo y sus críticas en medios de comunicación; les acuso de hacer daño a su partido a sabiendas y de beneficiar a sabiendas al Partido Popular. Es tal su afán por eliminar a Pedro Sánchez como secretario general y candidato a la presidencia, que no les importa entregar la suerte de los ciudadanos al gobierno inhumano del Partido Popular durante cuatro años más.
Yo acuso a Alberto Garzón y a otros miembros de Izquierda Unida de haber concentrado una gran parte de su campaña en críticas contra el PSOE intentando convencer a los ciudadanos de que el partido socialista no era de izquierdas, de que las políticas sociales que IU prometía en su programa eran de su exclusiva invención; políticas que el PSOE empezó a implantar en España en 1982 y que forman parte del programa del PSOE de Pedro Sánchez para reconstruir el estado de bienestar y la cohesión social que el Partido Popular destrozó.
Yo acuso a Podemos y a sus partidos afines de lo mismo.
Yo acuso a Artur Mas, a la antigua Convergència, a Junts pel Sí, a la actual Democràcia i Llibertat, a todos los políticos y partidos que en Cataluña han atizado el sentimiento independentista de los ciudadanos haciéndoles creer en una independencia imposible; les acuso de haber ayudado a Mariano Rajoy aumentando su prestigio y su aceptación como defensor y garante de la unidad de España.
Yo acuso a todos los políticos de todos los partidos que pregonan su negativa a aceptar que Cataluña es una nación, la nación de los catalanes; les acuso de rechazar una realidad indiscutible que debería recoger la Constitución; les acuso de agitar la unidad de España como si fuera un banderín para aparecer también como defensores de la patria. La consecuencia inmediata de esa negativa estúpida e injustificable es que la incomprensión entre los catalanes y el resto de los españoles se encona, empeorando el problema y beneficiando indirectamente a Mariano Rajoy.
Gracias a la ignorancia, a la cobardía, al egoísmo de la mayoría, Mariano Rajoy Brey y el Partido Popular han vuelto a ganar las elecciones. Han vuelto a ganar a pesar de su inmoralidad, a pesar de la enormidad del daño y el desprecio que infligieron a los ciudadanos durante sus cuatro años de gobierno. Dice el Eclesiástico que todo pueblo tiene el gobierno que merece. Es verdad solo a medias.
No se merecen un nuevo gobierno de Mariano Rajoy Brey y su Partido Popular los ciudadanos que dedican su tiempo a aliviar la penuria de los más afectados por su política inhumana: voluntarios que trabajan en comedores sociales; animando barrios deprimidos con actividades culturales; divirtiendo a los niños en los hospitales; transportando a los hospitales a niños enfermos y familias a quienes no se les ha proporcionado ambulancia; voluntarios que intentan suplir de diversas formas la dejación de responsabilidades por parte del estado.
No se merecen un nuevo gobierno de Mariano Rajoy Brey y de su partido los activistas anónimos que dedican su tiempo a hacer que la verdad circule por las redes para proporcionar la información que el gobierno se guarda y que los medios ofrecen muy breve o desvirtuada por titulares tendenciosos o adulterada por la opinión.
No se merecen un nuevo gobierno de Mariano Rajoy Brey y su partido los hombres y mujeres que en el seno de diversas asociaciones y organizaciones luchan por la igualdad y la justicia.
Cargados de indignación, pero también de razones, los que no nos merecemos el gobierno corrupto e inhumano que ha querido imponernos la mayoría seguiremos trabajando por España, nación que seguirá conservando su dignidad mientras en ella habiten españoles que no estén dispuestos a venderla por un plato de lentejas.
Nota: Por si a las moscas, quede claro que al acusar de cómplices y causantes me refiero a una complicidad moral, no material. Es mi opinión que para matar a alguien no hace falta un arma, basta, por ejemplo, con empujarle al suicidio por desahuciarle de su casa.
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5 comentarios sobre “Yo acuso

  1. Nunca he oído nada tan verdadero como lo que usted dice, lo triste es que lo han votado muchos ignorantes que quieren que este señor se termine cargando todo lo que queda de pensiones, educación, sanidad, ley de dependencia y por supuesto las pensiones

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