Arranquemos hacia la libertad

Ya ha arrancado la campaña electoral, dicen. La verdad es que no ha parado desde que ya nadie recuerda.

Hace más de dos años, los que mueven los hilos de las marionetas empezaron la batalla por barrer al PSOE del tablero. Se trataba de reducir las opciones a PP y  Podemos, todos los votos de derechas para el PP y los de izquierdas para Podemos; y de orientar los votos moderados hacia la abstención.

El PSOE era la amenaza a batir por los dos flancos. Al PP le podía quitar los votos de personas centradas que ya no pudiesen soportar tanta corrupción, tanta chulería, tanto salto atrás. A Podemos le podía impedir pescar el voto de gente de izquierdas equilibrada que no estuviese dispuesta a entregar el poder a un grupo de aventureros cuyo objetivo más claro era ganar las elecciones para pensar después en ir haciendo.

Eliminando al PSOE, PP y Podemos podrían repartirse el pastel cobrando de las arcas públicas en subvenciones y sueldos de diputados y senadores los millones necesarios para seguir controlando a la opinión pública. Todo podría reducirse a un divertido juego de ajedrez.

Cualquier espectador mínimamente atento se ha dado cuenta ya, a estas alturas, de los denodados esfuerzos de unos y otros por ningunear a Pedro Sánchez, asistidos por la mayoría de la prensa. Esta mañana, en una emisora de radio, un conocido periodista dedicó una intervención de tres minutos a presentar a Pedro Sánchez como enfermo terminal y al PSOE como desahuciado por la ciencia en unas elecciones en las que tiene que obtener el peor de los peores resultados de su historia. Otra vez, ni una sola palabra sobre las propuestas que Sánchez ofrece a la ciudadanía ni un solo rasgo positivo que pudiese atraer un solo voto. Para sostener tan terrible sentencia, el periodista estuvo tres minutos hablando de los problemas internos del PSOE. Podría decirse en su favor que sus intervenciones se muestran igualmente críticas con el PP y Podemos. Y aquí está el quid de la trampa. Si todos son igualmente malos, la opción más razonable es la abstención.

La abstención no afecta al PP. Todos sabemos que los de derechas van a votar y sacan a votar hasta a sus muertos. La abstención no afecta a Podemos. Todos los que, por diversos motivos,  se han abrazado a Pablo Iglesias con fervor religioso, votarán. Será la gran masa de desencantados y desorientados la que se quede en su casa el 26J, una gran masa que podría haber votado sin demasiada prevención por Pedro Sánchez.

Si el PP y Podemos, asistidos por sus medios afines y por la prensa obsesionada en demostrar su equidistancia, consiguen que gane la abstención, España será suya por la décadas de las décadas, por estropicios que hagan cualquiera de los dos y la temible Unión Europea.

¿Qué nos queda a quienes creemos que la única salvación real, no imaginada por un pensamiento mágico o por un estratega electoral para engañar; que  la única salvación razonablemente defendible sólo puede venir de los valores  y las ideas de la social democracia? Nos quedan el boca a boca y las redes sociales.

Hasta hace muy poco, la prensa detentó  en exclusiva el poder de crear opinión y solo publicaban quienes seguían la corriente de las redacciones. Hoy el poder es de todos los que tengan una idea, un teclado y un wifi, en su casa o en un café.

El poder es nuestro. Podemos aceptar lo que nos echen los medios con la docilidad con que va el ganado al pasto. Podemos resignarnos a lo que nos caiga dispuestos a pasar una vida de penas sin sueños de gloria. O podemos echar mano de la indignación que nos queda, de nuestros últimos restos de esperanza para contar a todos, en las redes, en nuestro entorno, que hay un partido que del 82 al 96 transformó a España sacándonos a todos con la cara por delante del calabozo medieval en el que habíamos vivido durante cuarenta años. Podemos pregonar que del 2004 al 2008 ese mismo partido promulgó leyes que nos dieron más libertades y nos reconocieron más derechos de los que nunca antes habíamos tenido. Podemos explicar que con la crisis, el miedo borró a los valores morales y forzó a la inmensa mayoría a ignorar toda consideración que no tuviera que ver con el dinero. Podemos decir que esa desesperación incontrolada llevó a la mayoría a votar por un partido que ha destruido al país moral, social y económicamente. Podemos advertir de que la única manera de evitar que vuelvan a encerrarnos cuatro años más en un calabozo infecto es votando por Pedro Sánchez, por su proyecto de regeneración y progreso, el mismo que nos regeneró y nos hizo progresar cuando empezamos a enterarnos de lo que era la libertad.

Podemos arrancar hacia la libertad que nos quieren quitar inoculándonos el miedo, dándonos cuenta de que no puede haber nada más terrorífico que el miedo que paraliza enterrando a la persona en vida.

Podemos arrancar. ¡Arranquemos!

 

 

 

 

 

 

 

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3 comentarios sobre “Arranquemos hacia la libertad

  1. Sabes como te admiro, te respeto, valoro todos tus artículos, los divulgo y los defiendo. Pero hay, (siempre debe haberlo para ser creíble), algún punto de desacuerdo.
    El mío contigo, es que no adjudiques ni una pizca de culpa al Psoe, de lo que está pasando. En eso no coincido contigo. No creo que toda la culpa sea de los medios o del personal que se deja engañar fácilmente, que también.

    Desde el mismo momento del recuento del 20 D, vengo diciendo, más en privado que en publico, aunque también, que el partido, debería refundarse hasta ponerse primero en la fila de la auténtica nueva política.

    El partido está como anquilosado, no se mueve nada, que pueda mover a la vez, el interés de la gente para que nos vote. No solo se puede vivir de rentas, aunque es innegable que somos los que hemos cambiado España. Y la prueba de ello, es que; difícilmente podemos mover a la gente, cuando los propios militantes, estamos desanimados y no participamos más allá del 10% en nada que empuje al partido hacia adelante.
    Estamos cansados de trabajar gratis, eso en el mejor de los casos, normalmente nos cuesta dinero del propio bolsillo militar en el partido. Y no hablo solo de las cuotas. Hablo de gastarnos el propio dinero en gasolina para asistir a actos del partido en otras localidades, mantener los alquileres de las agrupaciones, luz… incluso nos tenemos que pagar los propios carteles en las elecciones municipales. No nos los paga el partido y te aseguro que poner a nuestro alcaldable en esos cartelones, cuesta una pasta. En el caso de mi agrupación, solo hacemos carteles del candidato a alcalde, ni uno de los que van para concejales. Y todo ese trabajo, a veces, se ve “recompensado” con alguna parida que suelta alguno de la “cúpula”, y que nos hace perder en votos, el doble del trabajo que nos ha costado conseguirlos.

    En nuestro querido partido, que a pesar de todo, no tengo la menor duda de que es el que mejor puede defender los intereses de los españoles. Al menos los de las clases medias-bajas. Los más débiles. Y los derechos y libertades de todos. Pues a pesar de todo, estamos lejos de ser perfectos. Tenemos un gran banquillo y una gran cantera de gente válida, pero mal aprovechada. Y eso es porque nuestros queridos “barones”, hacen y deshacen el el partido a su antojo, y no por su valía ya que la mayoría llega arriba pisando cabezas de compañeros. Creeme que conozco el paño. He sido vicesecretario general de mi agrupación, he participado en muchos actos y he visto cosas que dan náuseas.

    Es mi opinión el partido necesita una refundación importante. Uno de los males que nos aquejan, (como al resto de partidos) es el ansia de poder. Aunque lo nieguen, la gente se mata por un cargo. Por tener un buen sueldo y por el cargo en sí.
    Eso se podría solucionar, quitándoles “alicientes” con el tema del poder. ¿Cómo?, pues quitándoles parte de ese poder, devolviéndoselo a los verdaderos dueños del partido: sus militantes y simpatizantes.
    Con ello, no solo les quitamos el poder de “perjudicar” al partido, además les damos más protagonismo a los militantes/simpatizantes, lo que conseguiría movilizarlos.

    Querida amiga, creeme que difícilmente podemos ganar unas elecciones, con el 10% de militantes/simpatizantes empujando, el 40% poniendo palos en las ruedas y el resto, el 50%, simplemente pasando. Me gustaría se publicasen los militantes que hemos perdido, Eramos 800.000, ahora me conformaría con que fuésemos 500.000. Les hemos echado. Muchos en brazos de Pablo Manuel, otros en los de Ciudadanos, IU… y otros, simplemente se quedan en casa hartos y asqueados.

    Solo es la opinión de un militante más, que solo me represento a mi mismo.

    Un fuerte abrazo y sigue luchando. Tu aún puedes.

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  2. AL MENOS EL COMENTARIO ANTERIOR ES UN SOCIALISTA HUMILDE ,, NO COMO LA CONDESA,,, K SU ORGULLO HUNDE LA IZKIERDA ,,TANTO COMO PEDRITO EL LIBERAL

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  3. Por estamos enfrentandonos a la gente cuando fue el Psoe que cambio la constitucion con el PP,,,cuando el propio Zapatero reconocio que fue un error no dimitir y contar con España entera,tarde 3 años despues ,, pero lo reconocio,, donde queda lo que dicen aqui ,,humildad socialista?? se hapactado con el programa de C`s,, ese partido liberal ,,que tiene un corta y pega de las FAES de nuestro querido Aznar. Donde estan los criticos con la realdiad cuando se les necesita?,,,FERRAZ es cada vez mas desposta,,, asi no tenemos hueco electoral y moral,, YO APOYO UN CAMBIO ,,pero sin traicionar a los nuestros ,, odiamos a Podemos,a IU, a EQUO, las Mareas,,, y son mis hijos,, mis vecinos ,mi gente,, este enfrentismo no tiene sentido ,, solo para unos pocos,,socialismo no es ignorancia es educacion y responsabilidad,,, donde quedo?

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