El síndrome del parado

El que no tiene empleo se despierta hoy con lo que, le dicen, es una buena noticia: hay 2.600 parados menos.

Esto va a mejor, esto va bien. Todos hablan de recuperación. La recuperación va sobre ruedas, dice la ministra de trabajo y el candidato del PP y el presidente del gobierno. No puede ser que todos estén equivocados.

La culpa de no tener trabajo es del que no lo encuentra, porque a lo mejor es que no busca lo suficiente o  es que no sabe buscar. Uno que va de enterado le dice que es culpa del gobierno. El parado contesta que no, que es culpa de la herencia recibida; que el otro lo hizo tan mal, que los de ahora no podían hacer otra cosa. Y mira si han hecho. Dos mil seiscientos parados menos. Están creando empleo.

-Que no -le dice el enterado. -¿No ves que la población activa cae en 424.000 personas?

-¿Y eso que es? el parado insiste. -Cifras. La verdad es que hay 2.600 parados menos.

-Porque hay cientos de miles que ya no buscan trabajo porque se han ido del país o porque se han espabilado por su cuenta y ya no se apuntan o porque se dejan morir o porque se suicidan. No existen, no cuentan. Por eso baja el paro.

-Por lo que sea -replica el parado, pero la cosa es hay 2.600 parados menos. La crisis se acabó. España se recupera.

-Y entonces, bendito de Dios, ¿cómo es que tú no tienes trabajo? ¿Cómo es que en tu familia nadie tiene trabajo?

-No sé. Será que no buscamos bien. Otros encuentran. A los otros les va bien. Mira los anuncios de la tele. La gente tiene trabajo, tiene dinero, sigue comprando cosas.

-Hay 6 millones de parados.

-Si, los que Zapatero echó a la calle. Herencia recibida.

-¿Y estos lo han hecho bien?

-Hay 2.600 parados menos. Recuperación. Se acabó la crisis. Somos ejemplo para el mundo.

-¿Te has vuelto loco?

-No. Lo dice todo el mundo. Todos no pueden estar equivocados.

-No me digas que les vas a volver a votar.

-No sé. A lo mejor no voto. ¿Para qué?

-Si no votas, van a volver a ganar.

-Bueno. Estos saben mucho de dinero. Todos entran ricos y salen más ricos de lo que entraron. Por algo será. Los socialistas no saben, derrochan, y después echan a la gente a la calle. Zapatero echó a 5 millones. Pero estos han acabado con la crisis. Recuperación. Están creando empleo. 2.600 parados menos. Se acabó la crisis. Recuperación.

Ha empezado a correr un estudio sobre la intención de voto de los parados. Así se llama, “El voto de los parados”. De él se deduce que el hecho de estar en paro no altera la preferencia por un partido u otro; que no induce al parado a castigar al partido de gobierno por su situación. El parado se culpa a sí mismo, a la mala suerte, a la fatalidad. Cree que la creación de empleo no depende de la política, depende de los empresarios. Cree que tener empleo o no depende de que uno mismo se sepa o no buscar la vida. Es el síndrome del parado, de la persona que ha aceptado su fracaso, que acepta su impotencia, que se pone a la cola de los que están dispuestos a trabajar en negro sin seguro, sin horario, por cualquier sueldo que les permita sobrevivir.

Los asesores de comunicación del PP despachan el asunto de la campaña electoral en un santiamén. Nada de propuestas ni programa. Herencia recibida, recuperación, 2.600 parados menos, hemos salido de la crisis gracias al gobierno de Rajoy, eso es lo que hay que repetir sin descanso.  ¿Y si los ponen a caldo por mentir? ¿Y si los ciudadanos perciben que tanta mentira es un insulto a su inteligencia? Qué más da. Los inteligentes no les van a votar digan lo que digan. Hay que dar argumentos a los que no piensan, a los que repiten, a los que consiguen que los que repitan sean cada vez más. Herencia recibida, recuperación, 2.600 parados menos, hemos salido de la crisis gracias al gobierno de Rajoy.

Los asesores del principal partido de la oposición centran su estrategia en demostrar que el gobierno miente. Hay que demostrar que mienten, repetir que mienten. Los ciudadanos no le van a votar a un mentiroso. ¿No?

Desde la restauración de la democracia, los ciudadanos de este país no han castigado ni a mentirosos ni a corruptos dejando de votarles. A la hora de votar, la mayoría suscribe la letra de aquel bolero “Miénteme más, que me hace tu maldad feliz”.

Felicidad; eso es lo que hace falta, a toda costa, aunque consista en pasarse horas delante de una pantalla viendo como otros son horriblemente infelices por culpa de un asesino en serie -a ti no te pasan esas cosas, no te puedes quejar-; o viendo como otros tienen unos coches, una cocinas, unos niños guapísimos, todo guapísimo, el país ha salido de la crisis, todos se recuperan, a lo mejor algún día me toca a mi.

Hay un epidemia en España. Seis millones de españoles, como mínimo, sufren el síndrome del parado. Y cada vez hay menos médicos. ¿Qué hacemos?

 

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4 comentarios sobre “El síndrome del parado

  1. Si los parados consiguieran vencer el miedo, la soledad, y se hicieran visibles en las calles, en las manifestaciones, es posible que los cánticos que entonan fueran otros, posiblemente en vez de cánticos fueran llantos.

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  2. Sí, Francin, millones de parados en las calles concienciarían a la mayoría. Un batacazo en las elecciones al Parlamento europeo podría hacer reaccionar al gobierno, al menos para que no continuara su labor de destrucción. ¿pero quién moviliza a los parados? ¿Quién los organiza? Aquí cada grupo se mueve por sus propias reivindicaciones, y el máximo que se hace es conseguir que varios grupos salgan juntos. Los parados, por lo visto, no le importan a nadie.

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