Podemos evitar el crimen

No es que huela a chamusquina. Es que ya se ve el fuego de un plan satánico para hundir el país. ¿Podemos apagarlo?

Tenemos un ministro de hacienda que hace el papel de tonto del pueblo cada vez que se encuentra con un micrófono delante. ¿Por qué? ¿Qué economista de probados conocimientos suelta urbi et orbe que la caja de España está vacía, que no hay dinero ni para pagar las nóminas? Cualquiera con tres dedos de frente podía predecir que tras semejante revelación pública la prima de riesgo y los intereses de la deuda se iban a disparar. Esta revelación no puede ser el error ingenuo de un novato ni la metedura de pata de un tonto. Tenía que estar calculado. Lo que tenemos que preguntarnos es, ¿a qué están jugando y por qué?

Suponiendo  que hay una intención deliberada de hundir el país, empecemos por hacernos la clásica la pregunta del detective en busca del culpable:  ¿Quién se beneficiaría del desastre total? Veamos.

Montoro suelta tres bombas en días consecutivos.  La de la falta de liquidez pone en peligro el crédito. Luego viene la de subir el IVA del material escolar y decir que no es necesario para ir a la escuela. Es otra forma de irritar aún más los ánimos. Para seguir dando vueltas de tuerca, anuncia que el paro crecerá y la recesión durará hasta más allá del 2013.

Resultado predecible: la agitación social crece a medida que la situación económica se deteriora cada vez más. Al borde de la ruina, el desorden se agrega a los problemas del país. Lo que queda de la clase media y los obreros con trabajo piden mano dura para evitar que el país caiga en la anarquía. Se convocan elecciones anticipadas y gana la derecha (v. Grecia) ofreciendo ley y orden. El PP inicia su segundo mandato ya legitimado para hacer y deshacer a su antojo. A la Iglesia se le otorga el poder que sobre las conciencias  permitiéndole imponer su doctrina a toda la sociedad. El gobierno elimina toda regulación sobre los generadores de dinero. La España arruinada, pero convertida ya en un bastión del neoliberalismo más brutal, recibe entonces toda la ayuda necesaria de una Europa que ha seguido el mismo proceso conducida por la derecha. 

Ya tenemos el posible culpable y cómo puede perpetrarse el delito. Ahora viene lo esencial para nuestra supervivencia como democracia. ¿Podemos evitarlo?

Primerísima evidencia: necesitamos olvidarnos de la retórica y ponernos a pensar cómo podemos evitar que la derecha nos aplaste. ¿Cómo?

El contrapoder lo tiene la izquierda. ¿Podemos confiar en que la izquierda nos salve? La izquierda, dividida como siempre, se está mirando el ombligo, como siempre. En vez de olvidar las conveniencias de partido para hacer piña con los socialistas, IU se apresuró a desmarcarse del gobierno de Zapatero para capitalizar el descontento. Radicaliza su discurso para ir arañando escaños. Sabe que no ganará frente al PP, pero da lo mismo, conseguirá más diputados y más subvención. El PSOE está demasiado ocupado tratando de recomponerse. Su objetivo es recuperar escaños, por pocos que sean, para que IU y los demás no acaben de arrollarlo. Conclusión: los ciudadanos estamos solos. Tenemos la calle, pero, ojo, la anarquía puede asustar a eso que llaman mayoría silenciosa y precipitar el triunfo definitivo del PP en unas elecciones anticipadas. Entonces, ¿hay solución?

Tenemos las redes sociales. Es lo único que tenemos. Podemos utilizarlas para aglutinar el descontento y convocar a manifestaciones. Puede ser útil si la sensatez de la mayoría se impone sobre los antisistemas violentos. Con la violencia, tolerancia cero. Sírvanos de escarmiento la anarquía que sirvió de excusa al ejército rebelde para derrocar al gobierno de la República.

¿Para que otra cosa nos pueden servir las redes sociales?  Podemos utilizarlas para exigir a los partidos de izquierdas una respuesta responsable a la crisis nacional. No es responsable hacer una oposición blanda o buscar el consenso con un gobierno que nos lleva al precipicio a sabiendas. La responsabilidad en estos momentos es renunciar a la política partidista; barrer de  los partidos a los elementos que militan para beneficiarse y  a quienes importa más el partido que el interés del país. La responsabilidad es responder al oscurantismo del gobierno informando a la ciudadanía en lenguaje claro y llano sobre todas las alternativas posibles. La responsabilidad es, en suma, ponerse a trabajar, no por defender el partido o el asiento; por defendernos a los que les pagamos. Exijamos la regeneración de los partidos.

¿Para qué más? Necesitamos una prensa libre, clara, rotunda. La derecha tiene sus medios y los medios de la derecha no tienen reparo alguno en recurrir a lo que sea para aupar al gobierno. A esa no la vamos a cambiar. Pero sí podemos exigir a los periodistas honestos que dejen sus habilidades literarias para mejores tiempo. No podemos perder tiempo en retórica vacía. Necesitamos información, análisis relevante -no el rosario de comentarios que se repiten y se repiten en las tertulias sin aportar absolutamente nada. Necesitamos alternativas, propuestas que devuelvan el ánimo a la ciudadanía para luchar por una salvación posible.

 

Nos queda muy poco tiempo antes de que la ruina nos instale en el poder a una derecha fortalecida que tardará muy poco en convertir el país en un bastión del neoliberalismo más puro y duro con una sociedad controlada por el nacional-catolicismo. Pongámonos a luchar en serio por defender nuestro bienestar y nuestras libertades antes de que nos arrebaten lo uno y lo otro a golpe de decretos.  

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3 comentarios sobre “Podemos evitar el crimen

  1. Desde hace un tiempo tengo la misma sospecha que tú,lo que no veo tan claro es que podamos salir de esta trampa si no es de forma violenta.El sistema no funciona,pero los que se benefician de él no quieren – ni de coña – cambiarlo,así que habrá que obligarles o nos hundiremos en mayor miseria…

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  2. La violencia sólo consigue aumentar el sufrimiento, Jacinto. Cuando llegó la República, los anarquistas se lanzaron a la revolución a sangre y fuego. Los fascistas respondieron de la misma manera. El resultado fue un golpe de estado, una guerra y cuarenta años de dictadura. Yo no quiero eso ni para mi hijo y sus hijos ni para nadie.

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  3. Cambia el escenario, España por Catalunya.
    Cambia los protagonistas, fachas españolistas por fachas indepes.
    Manifestaciones de entonces y manifestaciones de ahora…

    Quien no conoce la historia….

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