De niños robados y de monstruos

Ayer vi en La Noria un debate sobre el asunto de los niños robados. Frente a Maria Antonia Iglesias estaba Jaime Peñafiel, muestrario de las miserias de un país que no se resigna a soportar el progreso. Había en el lado del Sr. Peñafiel una abogada joven, ultracatólica, con una melena rubia, vestida de modelo. No se me quedó su nombre, se me quedaron sus gritos defendiendo a los curas y las monjas que robaban y vendían niños. Lo hacían por  generosidad, chillaba a cien palabras por segundo, como suelen hacer algunos tertulianos para que no se oigan los argumentos de un contrario. Lo hacían por el  el bien de las criaturas, voceaba cada vez más alto y rápido, para que los niños crecieran  en buenas familias y no junto a las madres solteras, indigentes o drogadictas que  los habían parido. Robarle el hijo recién nacido a una madre, se desgañitaba,  era incuestionablemente mejor que permitir el aborto.

María Antonia Iglesias intentaba rebatir la andanada con todas las energías que le quedan y que, por lo visto, aún le sobran.  Pero era inútil. Como tantas otras veces, los argumentos acabaron fundiéndose en un griterío ininteligible; el aburrimiento venció al interés y los oídos, buscando silencio, llevaron la mano al mando para apagar el televisor.

Pero el asunto se me quedó en la mente y en las vísceras.  Por su pinta y sus gritos, la abogada había conseguido  “chupar cámara”. Por sus argumentos, había conseguido agobiarme con preguntas que el ser humano se ha hecho desde siempre, pero que más vale ignorar. Por ejemplo,  ¿cómo puede una persona soportar en sí misma tal grado de inmoralidad y falta de sentimientos? ¿Serán personas o serán más bien seres con apariencia humana que al optar por un código de valores irracional se han convertido en monstruos? Nada más monstruoso que un ser humano empeñado en vivir como un  ángel o como un animal.

Afortunadamente, o gracias a Dios, la cordura nos salva de perdernos por limbos metafísicos obligándonos pronto a aterrizar en la realidad. La realidad son los miles de niños robados, los miles de padres que les buscan, los nadie sabe cuántos desaprensivos a los que ahora tendrá que perseguir la justicia si no quiere seguir ensuciando su nombre.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/rapto/ninos/elpepuopi/20110306elpepiopi_3/Tes

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Un comentario sobre “De niños robados y de monstruos

  1. Y quien dice que te ha terminado el tema de los niños robados? Puede que ahora lo hagan con la ley en la mano….

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